domingo, 15 de mayo de 2016

“The Price of salt” o “Carol” por Patricia Highsmith

Y llegó Mayo. Y en dos fines de semana de pronto ya es la mitad de Mayo. Y la vida sigue siendo difícil, agotadora y un poco deprimente. Sigo teniendo poco tiempo para escribir, para hacer pipí, para vivir. Pero me terminé "Carol", lo que es un pequeño oasis de alegría proveída por la literatura en medio de mi aburrida vida, así que vengo a escribirles de esta obra. 

Carol

La entrada de hoy será especial (aunque tampoco oy qué bruto qué especial) por dos motivos: Primero, la publicaré con cierto desfase pues en cuanto termine de escribir la reseña del libro, voy a ver la película para poder añadir también mi impresión de ella en contraste con la novela. Y segundo, porque voy a ser exageradamente estructurada, tal y como me veo obligada a ser cada vez que estoy en un momento en el que escribir se me vuelve difícil (tal y como son los tiempos actuales). Por otro lado, hay algunas impresiones personales sobre "Carol" que todavía no puedo compartir con ustedes, pero el guardármelas no influirá en la calidad de la reseña – espero - y de todas formas pretendo compartir dichas impresiones con ustedes en el futuro cercano.

Dicho lo anterior, partamos.

Nota sobre spoilers: He decidido comenzar a utilizar la siguiente técnica para los spoilers. Cada vez que venga uno, utilizaré “[spoiler] spoiler [/spoiler]” pero escribiré el spoiler en color blanco. De esta forma no se podrá leer a menos que seleccionen las palabras con el mouse, ennegreciendo el fondo y leyendo las palabras blancas. Siento que mi explicación no se entendió muy bien, así que adjunto una imagen de lo que intento decir con “seleccionar” el texto. ¡Espero que esta medida sea de ayuda!
“The Price of Salt” o “Carol”, escrita por Patricia Highsmith y publicada en 1952 bajo el pseudónimo de Claire Morgan, es una novela que trata sobre el romance entre Therese, una joven aprendiz de diseño teatral, y Carol, una mujer tradicional, casada – aunque en proceso de divorciarse - y con una hija. El libro lidia también con las temáticas que se podrían esperar de un romance lésbico bien desarrollado y realista, teniendo en especial consideración el contexto histórico de la obra: las dificultades, el cuestionamiento, el dolor, las injusticias que implica enfrentar el no ser heterosexual o el mantener una relación homosexual. 

Aunque Patricia Highsmith ya gozaba de cierta popularidad tras su primer libro “Strangers on a train”, la publicación de “Carol” no estuvo exenta de algunas dificultades. Por un lado, Highsmith decidió utilizar un pseudónimo; en la edición del libro que poseo yo, la misma autora afirma que lo hizo porque no quería ser catalogada como una “escritora de libros sobre lesbianismo”, sin embargo, varios artículos que leí para informarme más respecto a la autora y la obra, dicen que también lo habría hecho porque no quería que algunos integrantes de su familia se enteraran de que había escrito sobre “semejantes temáticas”. Por otro lado, por obvias pero reprochables razones, la editorial “regular” de Patricia Highsmith se negó a publicar el libro, por lo que la autora se vio obligada a recurrir a otra.

Considerando que el libro trata con temas que hasta el día de hoy, casi setenta años después, siguen siendo tema, el libro tuvo buena recepción desde un principio. No “qué bruto, qué estupenda recepción” pero se vendió, se leyó y las personas no heterosexuales tuvieron la oportunidad de verse, aunque fuera remotamente, reflejadas en una obra masiva como lo es un libro. Lo más bonito es que “Carol” es uno de los primeros libros sobre una relación homosexual que tiene un final feliz (incluso, creo que es el primer libro), en contraste con obras escritas con anterioridad pero que siempre plasmaron a la no heterosexualidad como inviable con la felicidad. Ojo que lo anterior no es un spoiler porque es prácticamente parte de la carta de presentación masiva de “Carol”: un libro sobre un romance lésbico con un final feliz.

En lo que respecta a mi visión de la obra, siento que es bastante peculiar. Hay porciones del libro, componentes de él, fragmentos de su construcción que no me gustaron en absoluto. Sin embargo, hay otros aspectos, particularmente un aspecto que me hace imposible decir que el libro simplemente no me gustó. Es por lo mismo que deseo ahondar en muchos elementos de la obra y para darles cierta estructura, los dividí en los siguientes títulos (lamentablemtente estoy sufriendo problemas técnicos con la tabla de contenidos tipo wikipedia que utilicé en la reseña de "Orgullo y Prejuicio" pero estamos trabajando para usted):

1. La forma en que “Carol” está escrito
2. Los personajes: Therese y Carol
3. La relación entre Therese y Carol
                3.1. Una aclaración
                3.2. Therese como perspectiva
4. Concluyendo
                4.1. ¿Me gustó o no me gustó el libro?
                4.2. Mi parte favorita
5. Resumen

1. La forma en que “Carol” está escrito.

Decidí que este fuera el primer tema a desarrollar porque fue lo primero que me llamó la atención cuando empecé a leer el libro; la primera impresión que me causó la narración de “Carol” fue tan rara, que investigué un poco en internet con la esperanza de que alguien hubiese dicho algo al respecto pero no encontré nada, por lo que agradeceré las apreciaciones de otras personas que hayan leído el libro. En la edición que yo leí, en inglés, toda la primera parte de “Carol” se sentía como un sueño. Pero no en la forma sublime y cliché de entender un sueño, sino que en la forma literal; tal y como pasa en los sueños, mientras leía sentía constantemente que todas las escenas que observaba en mi mente estaban tras una bruma, que algo faltaba en las descripciones, que de una acción de pronto estaba leyendo otra y que en un momento estábamos aquí, después de una coma estábamos allá y quedaba al lector imaginar todo lo que había ocurrido en el intertanto.

Por un instante pensé que estaba leyendo con poco esmero, que no estaba dedicándole al libro la atención y la meticulosidad que merecía, así que me preparé un café (descafeinado porque la cafeína me produce taquicardia), retrocedí varias páginas  - unas 15 - y las releí. Siempre me he considerado una lectora meticulosa, pero esta vez me esforcé aún más en prestar atención a cada palabra, a cada línea, a cada párrafo; sin embargo, la sensación permanecía. Después pensé que quizá el estrés del trabajo y la falta de sueño me estaban haciendo experimentar de forma “extraña” recursos literarios perfectamente comunes, hasta que llegué a una página en la que sentí que se podía observar de forma ligeramente más clara la técnica de “salto onírico” (acabo de bautizar así la técnica) que Highsmith estaba utilizando en la primera parte de “Carol”. Solo ahí pude quedarme un poco más tranquila sabiendo que no estaba imaginando tantas cosas.

Adjunto la porción de texto en la que pude observar el fenómeno que intento describir: 

Carol
Traducción:
"Terry, eres un ángel" dijo la profunda voz de Richard y ella pensó en Carol diciendo lo mismo.
Lo observó tomar su vasito del suelo y colocarlo junto a la botella en el clóset. De pronto se sintió inmensamente superior a él, a todas las personas que estaban bajando las escaleras. Ella era más feliz que cualquiera de ellos. La felicidad era un poco como volar, pensó, como ser una cometa. Dependía de cuánto soltara cada uno el hilo -
"¿Bonita?" dijo Richard.
Therese se puso de pie. "¡Es una belleza!"
"La terminé anoche. Pensé que si había buen clima podriamos ir al parque y encumbrarla." Richard sonreía como un niño orgulloso de su trabajo. "Mira la parte de atrás."
Era una cometa rusa, rectangular y encorvada como un escudo, su esbelto marco con una muesca en forma de V y atado en las esquinas. En la parte delantera, Richard había pintado una catedral con domos arremolinados y un cielo rojo tras ella.
Cuando releo esa porción sabiendo que después del quiebre de párrafo se va a hablar de una cometa la sensación es distinta, pero cuando leí esa parte por primera vez me sentí en extremo confundida al pasar de la descripción de una sensación a una pregunta que no tenía ni la más mínima idea de a qué se refería hasta varias líneas después. Esta sensación fue recurrente mientras leía la primera parte de “Carol”: la sensación de que la narración saltaba de un lugar a otro y – tal y como mencioné un poco más arriba – dejaba huecos que quedaban a la imaginación del lector, asistida parcialmente por el lugar en el que la narración volvería a caer después de saltar.

Todavía no estoy segura de si habré sido yo a quién de pronto comenzó a dejar de funcionarle algo en su “sistema de interpretación literaria” que este tipo de narración me sobresaltó tanto, o el fenómeno que describo habrá sido efectivo y la primera parte de “Carol” habrá sido narrada intencionalmente de esa forma. Intenté buscar más ejemplos como el anterior en el libro, pero me fue imposible. Siento que en el resto de los casos los quiebres eran más sutiles y los saltos más ambiguos, he allí la sensación de observar “imágenes tras una bruma”, pero sin más pruebas empíricas creo que mi testimonio no queda en más que sensaciones y la posibilidad de que alguien se sintiera de la misma forma que yo.

En lo que respecta a la segunda mitad del libro, si bien la narración de Highsmith seguía sintiéndose ligeramente brumosa, se me hizo considerablemente más clara y ya no me produjo más confusión al casi no dejar esos “huecos” o “espacios vacíos” en la narración que tanto ruido me generaron al principio.

Considerando lo particular que se me hizo la lectura de la primera parte de “Carol” y la desconfianza que me producen mis propias observaciones sobre la forma que tuvo Patricia Higshmith para escribir esta obra, me cuesta emitir una opinión sobre la narración del libro. Asumiendo que la sensación que me generó la primera parte fue real y no una tuerca suelta en mi persona, me atrevería a decir que la forma en que “Carol” está narrado es interesante, es distinta y podría ser de potencial gusto para muchas personas. Pero a mí no me gustó, debo decirlo, y fue un alivio llegar a la segunda parte dónde pude comenzar a disfrutar de una narración un poco más clara o “nítida” (así es precisamente como se sintió en mi mente).

2. Los personajes: Therese y Carol

En lo que respecta a la forma en que los personajes fueron desarrollados siento que la palabra más descriptiva para este punto sería: suficiente. "Carol" no es un libro que ocupe gran parte de sus palabras desarrollando a sus personajes en extrema profundidad, no es un libro en el que lleguemos a las entrañas de sus protagonistas y desde ahí podamos maravillarnos con la coherencia histórica de sus actos, pero sí es un libro que entrega suficiente información tanto de Therese como de Carol para conocerlas y, eventualmente, entenderlas.

Carol, eso sí, es un personaje un poco más hermético. Sabemos lo suficiente de ella para que no sea una extraña, sabemos lo suficiente para que el libro sea coherente, sabemos lo suficiente para que no falte nada; pero al contrario de lo que ocurre con Therese siento que es poco lo que sabemos sobre sus emociones, sus perspectivas, su pasado y sus añoranzas para el futuro. De todas formas, sin poseer conocimiento en profundidad sobre la autora y mucho menos sobre el desarrollo creativo de este libro, siento que esto fue hecho intencionalmente. Que intencionalmente Carol tenía que ser más indescifrable, más insondable, como en el fondo lo es cada persona cuando la conocemos; lo que nos permite a la vez empatizar fácilmente con la ansiedad del amor que siente Therese, quién - cabe destacar - es la perspectiva desde la cual se narra la novela.

3. La relación entre Therese y Carol

                3.1. Una aclaración

Antes de proceder a desarrollar la relación de las protagonistas, siento que es mandatorio hacer una aclaración tajantísima que a la vez podría servir para enmarcar el siguiente punto a desarrollar.

Carol

En la edición del libro que yo poseo, la contraportada utiliza conceptos como “obsesión sexual” y “epifanía erótica” para describir la relación que se da entre las protagonistas y utiliza sin reparo alguno el concepto de “acosar” (stalk) para referirse a las acciones que Therese realiza después de conocer a Carol. Estos conceptos me parecen gravísimos por dos motivos. Primero, porque son falsos. Y segundo, porque siento que manchan a un libro progresista y emotivo con prejuicios que la sociedad ha creado hacia las personas no heterosexuales.

Me explicaré porque no quiero que se genere ningún malentendido en esta materia: el sexo no tiene nada de malo, tampoco el erotismo, pero considero que históricamente se ha hiper-sexualizado a las personas no heterosexuales y se les ha despojado de su condición de seres humanos emocionalmente sintientes. La sociedad, en un grotesco afán de volver a las personas no heterosexuales inaceptables frente a una mojigatería cultural, se ha concentrado más en destacar, exagerar y distorsionar (a niveles absurdos) lo que las personas no heterosexuales hacen en la cama, en lugar de enfocarse en todo lo demás que las vuelve personas con derechos. Por dar tan sólo un par de ejemplos de los prejuicios que describo: a los gays se los ha tratado primordialmente de promiscuos o sodomitas, a los bisexuales de infieles o indecisos, a las lesbianas de “frígidas”, “insatisfechas” aunque “ligeramente más aceptables” al ser erotizables para el hombre heterosexual y a los pansexuales de “personas que se calientan con todo”.

Lo anterior, al igual que todo prejuicio, me parece inaceptable y siento que las palabras que tiene la edición de mi libro en la contraportada (que es también la edición que muchas personas habrán visto o verán a futuro en las librerías) contribuyen a esa hiper-sexualización irreal de la no heterosexualidad. Es por ello que necesitaba aclarar tajantemente que no: “Carol” no es una historia de obsesión, tampoco es una historia de obsesión sexual, tampoco no es una epifanía erótica y Therese está lejos de acosar a Carol. “Carol” es primordialmente un libro de amor, con todo lo que involucra amor entre dos personas, entiéndase sexo, crisis, llanto, risas, confusión pero primordialmente esa sensación que viene desde las entrañas y que es el síntoma más claro de estar enamorado de alguien.

                3.2. Therese como perspectiva

Dicho lo anterior y aclarados los conceptos dentro de los cuales la relación entre Therese y Carol se desarrolla, ahora sí puedo proceder a ahondar.

En primer lugar, titulé a esta sección “Therese como perspectiva” porque me parece en extremo relevante el considerar que la perspectiva de esta novela, los ojos de la historia, los sentimientos de este romance provienen de Therese: una joven de 19 años en plena transición a la adultez y todo lo que dicha información implica. El amor de Therese por Carol es ansioso, frenético, apasionado, asustadizo, exultante, abandonado e incondicional, tal y como – creo yo – se siente la primera vez que toda persona se enamora.

Lo anterior vuelve a la relación entre Therese y Carol altamente “relatable” (una de mis palabras favoritas en inglés); lo que significa que, independiente de la homosexualidad de la relación, cualquier persona que se haya enamorado alguna vez – sea el género de esa persona el que sea - podría identificarse con el fervor de los sentimientos que Therese alberga por Carol. Al menos así me pasó a mí y en cada ademán ansioso de Therese, en cada pequeño temor, en cada ferviente deseo de aprovechar cada oportunidad para estar con la persona amada, vi a la Cata enamorada por primera vez a los 18 años (y quizá también un poco de la Cata enamorada por segunda vez, a los 21).

La capacidad de identificarnos con el amor de Therese me parece una bella facultad del libro además de una excelente oportunidad para transmitir la universalidad del amor ya sea entre hombres y mujeres, o simplemente entre personas. Sin embargo, hubo dos aspectos de la relación entre Therese y Carol que no me gustaron y que no me puedo quedar sin aludir: la relación entre Therese y Carol me pareció vacía y no lo suficientemente recíproca.

Varias veces me descubrí detestando un poco a Carol por ser tan poco sensible y empática con el descubrimiento sexual que Therese estaba experimentando ([spoiler] Carol ya había tenido una relación homosexual anteriormente [/spoiler]), y por ser tan poco clara con sus sentimientos, generando daño colateral del conflicto interno que vive durante el libro en Therese. A ratos sentía que Carol era fría, demasiado imperativa y que se aprovechaba de la inexperiencia y sensibilidad de Therese al igual que de los sentimientos que albergaba por ella.

Me dejó insatisfecha, también, el no observar ningún grado de comunión entre Therese y Carol más que el amor y pasión que sentía una por la otra (o que, al menos, Therese sentía y Carol decía sentir). Durante toda la porción de la novela en que Carol y Therese ya están juntas, no las leí compartir nada más que tragos, comida y conversaciones vacías sobre el amor o la injusticia de que un detective privado, enviado por el – en proceso de ser – ex marido de Carol, las estuviera persiguiendo. ¡Carol ni siquiera apreciaba el trabajo de Therese como diseñadora de escenografías teatrales! Sin embargo, el amor de Therese era fiel, ferviente, incondicional. Lo anterior hacía que regularmente me dieran ganas de abofetear a Therese y gritarle BUSCA UNA BUENA MUJER THERESE, pero por otro lado no podía dejar de empatizar con ella porque a mí (y a tantas otras personas más) me pasó lo mismo la primera vez que me enamoré: me cegué.

4. Concluyendo

                4.1. ¿Qué me pareció el libro?

Tomando en cuenta todo lo que he escrito a lo largo de esta larga reseña, creo que no es difícil observar que hay muchos aspectos del libro que me gustaron pero muchos otros aspectos que simplemente no. No es que dichos aspectos me hayan parecido insatisfactorios, porque quisiera ser enfática en que considero a ésta una muy buena y satisfactoria pieza literaria, sin embargo, por buena, por bien escrita, por bien desarrollada que estuviera, hay obras que simplemente no te gustan tan hondamente como podrían gustarte o podrían gustarle a otros.

En este caso, creo que el elemento culpable de que “Carol” no me gustara tanto a pesar de que es un buen libro fue simplemente Carol, el personaje. Aunque no demuestra ser una mala persona y es un personaje que termina jugándosela y dándolo todo por mantenerse fiel a su amor por Therese a pesar de las persecuciones varias a las que se enfrenta por hallarse en una relación homosexual, me pareció que no la valoraba suficiente y que tampoco era un aporte significativamente constructivo a la existencia de Therese. De hecho, y esta parte sólo la podrán leer las personas que ya hayan leído el libro porque tiene mucho spoiler sobre el final del libro [spoiler] me habría gustado que Therese se embarcara en una relación nueva con la actriz lesbiana que identifica en ese cóctel al final de la novela, a regresar con Carol que me caía mal [/spoiler].

Como anécdota, el mismo fenómeno de no gustar del libro por no gustar de algún personaje que experimenté con “Carol” me pasó con “On the road” de Jack Kerouak. Detesté tanto a Sal y su despreocupación y falta de empatía generalizada que, aunque  es un clásico, un favorito de mis autores favoritos y un libro mundialmente reconocido, todavía no lo puedo terminar: porque me caen pésimo sus personajes.

SIN EMBARGO, y este es un tremendo “sin embargo” porque lo que quiero decir es muy importante, hay un elemento en “Carol” que considero positivamente poderosísimo y es por lo mismo que no puedo decir que el libro llanamente no me gustó, o llanamente no recomendarlo.

                4.2. Mi parte favorita

El elemento que más me gustó de “Carol” y que lo vuelve un libro sobre el que hablaré de aquí en adelante de forma muy apasionada es su condición de libro LGBTQ. Esto me parece importantísimo, fundamental, inmenso, hermoso, por tantos motivos que me atoro y las manos se me enredan intentando escribir todos estos motivos al mismo tiempo.

Históricamente las personas no heterosexuales han tenido que sufrir el ser reducidas a personas de segunda categoría. Son personas que no tienen los mismos derechos que las personas heterosexuales por simplemente amar a alguien que no es del género contrario. La sociedad se ha encargado de transformar en un “tema” un fenómeno que se presenta de forma tan natural como el amor entre un hombre y una mujer y ha obligado a demasiadas personas a tener que ser valientes por algo que no merece valentía, a mantenerse en silencio por algo que no merece silencio, a transformarse en héroes por algo que no debería requerir heroicismo: simplemente amar.

Es por el mismo funcionamiento absurdo de la sociedad que las personas no heterosexuales raramente pueden tener el gusto de ver una película o leer un libro donde los protagonistas no sean heterosexuales, tal y como existió una época donde simplemente no existían películas ni libros con protagonistas negros. Sin estas creaciones culturales se invisibiliza aún más a personas perfectamente estándares y normaliza la idea de que tanto los no heterosexuales (tal y como alguna vez lo fueron los negros) “no son normales”.

Es por lo anterior que siento que libros como “Carol” son tan importantes. Porque visibilizan a la comunidad LGBTQ, porque visibilizan tipos de amor que no son heterosexuales, porque universalizan el concepto del amor, porque le dan la oportunidad de verse reflejados en una obra a un grupo de personas que, a pesar de las mentiras que ha querido esparcir la sociedad, no es una minoría sino que es un grupo tan extenso y válido como las personas heterosexuales. Y por otro motivo más: porque también visibiliza las injustas dificultades y los injustos tormentos por los que personas no heterosexuales tienen que pasar para poder vivir de forma honesta consigo mismos, tal y como le ocurre a Carol en la novela.

Considerando también que la sociedad ha transformado en un “tema” el no ser heterosexual, este tipo de libros entregan también reafirmación, calma, compañía, apoyo y un medio a través del  cual identificarse a las personas que tienen que atravesar el complejo proceso de descubrirse de forma distinta a la que la sociedad ha clasificado como “normal”. 

Libros como “Carol”, películas como “Carol” y tantas otras obras que están comenzando a visibilizar a la comunidad no heterosexual son herramientas del progreso, son herramientas de educación; y tan sólo aquella mera característica transforma a “Carol” en un libro que es notable, que es grandioso y que todos deberían leer; todos, todas y todes.

5. Resumen

Antes de publicar este escrito se lo mostré a una de mis mejores amigas y me comentó que después de leer la reseña quedaba un poco con la sensación de que “Carol” no me había gustado pero lo recomendaba meramente porque es un libro que aporta al ser un libro que lidia con el tema de la homosexualidad. Le expliqué que eso no era exactamente lo que estaba intentando comunicar y después de conversar un poco al respecto y aclararle mi visión, me aconsejó ser un poco más enfática con mi evaluación final del libro. Aprecio mucho los consejos de esa amiga y es por ello que me decidí a hacer este breve resumen final para intentar dejar lo más claro posible las ideas fundamentales de este escrito y el mensaje principal de él.

Primero podríamos decir, en pocas palabras, que hay dos formas de ver "Carol": 1. como una novela común y corriente y 2. como una novela LGBTQ. Como novela común y corriente el libro es bueno y quisiera ser muy enfática en ello; está bien escrito, está bien desarrollado y es coherente consigo mismo. Como libro LGBTQ también es bueno; está bien escrito, bien desarrollado y siento que entrega un testimonio consciente y realista.

Como novela LGBTQ el libro me encantó y me pareció grandioso porque no puedo ignorar el aporte que es a una sociedad como la nuestra, pero como novela común y corriente no me gustó. Ojo que el hecho de que “Carol”, como novela común y corriente, no me gustara, no se dio porque fuera un mal libro, sino que simplemente porque la forma en que está escrito no me acomodó y una de sus protagonistas no terminó de caerme bien (a mí, a Cata, Catalina, Catacronopio). Pero el libro en su totalidad, tanto como novela común y corriente como novela LGBTQ, es bueno y tiene mucho potencial para ser del gusto de muchas personas. Es por lo mismo que insisto en recomendarlo a pesar de cualquier componente que podría no haberme gustado del libro: porque es bueno como novela común y corriente y porque además es un aporte como novela LGBTQ. Porque me haya gustado a mí o no es un buen libro.

*Fin de la reseña del libro*

Breve comentario con desfase tras ver la película:

Acabo de terminar de ver la película y, en general, creo que fue una buena representación visual del libro. Claramente se tuvo que modificar varias escenas y varios detalles para poder darle coherencia a una versión reducida de la novela, pero creo que se conservó la esencia: la relación entre Therese y Carol está bien representada (tan bien representada que los mismos aspectos que me molestaron en el libro, me molestaron en la película) e incluso esa sensación brumosa y de “saltos oníricos” sobre la que hablé en la reseña parece estar presente en la cinematografía de la película. Siento, también, que se reflejó bien la personalidad tensa de Carol y la ingenuidad vulnerable y juvenil de Therese.

Lo único que se me hace un poco extraño y me intriga es cómo se habrá entendido la relación entre Carol y Therese para las personas que vieron la película y no leyeron el libro. A pesar de que todo ocurría de forma apresurada en la película, logré entender lo que estaba pasando al interior de las protagonistas porque lo había leído, porque el libro ahonda extensamente en el desarrollo paulatino de la relación entre Carol y Therese, pero en la película me da la sensación de que un día las protagonistas se conocen y a los pocos días se aman. En la película no se ahonda en Therese, no se ahonda en su perspectiva y tampoco se ahonda en sus sentimientos por Carol previos a toda confirmación de la reciprocidad de ellos.

Lo anterior fue precisamente algo que extrañé: la película se concentra muchísimo más en Carol y el conflicto que ella experimenta en lugar de Therese, que es lo que ocurre en el libro. Fue interesante poder observar más de Carol, de todos modos. Siento que además desarrollar el conflicto de Carol le permite a la película entregar un mensaje más importante y más poderoso porque se concentra en el hecho de que le quieren quitar a su hija por la “inmoralidad” de su relación homosexual, pero extrañé la historia de Therese; extrañé sus antecedentes y su vínculo con otros personajes además de Carol. El final también me pareció un poco menos emotivo que el final del libro y un poco más apresurado.

Hace tiempo que no leía un libro justo antes de ver la película y tengo la sensación generalizada de que en ésta todo ocurría demasiado rápido para lograr ser lo suficientemente preciso, sin embargo, creo que es una sensación normal y que no se puede pedir más considerando que una película no puede durar más de dos horas y tanto. En general, la película me pareció una representación bella y respetuosa, especialmente hermosa por la cinematografía, pero creo que me quedo con el libro por los detalles que, al menos en este momento, parecen demasiado importantes para aceptar su omisión en la película.

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