sábado, 6 de febrero de 2016

¿Qué ha pasado? + Reseñas: "Joven y alocada", "No te ama" y "A punto de partir" para cerrar el 2015

Holap

He intentado escribir esta primera entrada, después de tres meses sin escribir en el blog, como diez mil veces (ésta es la cuarta vez). Han pasado muchas cosas, he experimentado muchos sentimientos, he sobrellevado muchas vivencias nuevas y en los intentos anteriores de escribir esta entrada intenté desesperadamente narrarlo todo en un post ni muy largo ni muy dramático, hasta que después de tantos intentos, descubrí que se me estaba haciendo francamente imposible.

Hoy desperté pensando en este post y en lo mucho que quiero volver a hacer lo que más me gusta sin más preámbulos: escribir mis reflexiones sobre temáticas varias, escribir mis críticas de literatura, escribir cuentos; y me pregunté qué tan necesario era que siguiera estrujándome el cerebro para tan sólo condensar y soltar una verborrea personal y confusa. Mi respuesta a mí misma fue que soy un poco obsesiva y sentía que (más para mí que para cualquier lector del blog) era incoherente volver de la nada sin hacer, aunque fuera, una breve alusión a los hechos que han producido mi ausencia. Entonces comencé a redactar mentalmente esto que estoy escribiendo y me di cuenta que bastaba con hacerlo más simple.

Tal y como escribí al principio de este post, han pasado muchísimas cosas. El 2015 fue un año que me pasó por encima como una aplanadora y los últimos tres meses, creo, han sido los más difíciles de mi vida: se murió el Milo, a mi papá le regresó su cáncer, y he tenido que recibir estoica el puñetazo de la adultez después de terminar mi carrera el pasado 6 de Enero. Todo melló muy profundo en mi salud mental y los últimos meses no estuve muy bien: me atacaron crisis de pánico, de angustia, de paranoia, de ansiedad y desesperanza. Me paralicé, entré en pánico, lloré y dejé de ser capaz de disfrutar genuinamente las cosas positivas que también estaban ocurriendo a mi alrededor.

Sin embargo, esta última semana y media, después de una crisis determinante, he comenzado a tomar varias medidas para recuperarme y puedo decir que han ido dando resultados. El poder avanzar en la escritura de este post (y publicarlo) es una muestra de ello y a la vez parte de las medidas que estoy tomando para dejar de estar paralizada y atormentada y volver al contenido que realmente me interesa tanto en mi blog, como en varios otros proyectos a los que pretendo poco a poco ir dando forma.

Eso es básicamente lo que ha pasado y creo que no vale la pena que pierda más tiempo detallando más. Lo que sí puedo hacer ahora es contemplar con más alegría y entusiasmo las cosas positivas que han pasado: terminé mi carrera con un 69 en mi defensa de tesis, obtuve un muy buen puntaje en el CAE (un examen internacional de inglés que me tenía muy asustada) y encontré un trabajo que, si bien será un GRAN reto, siento me ayudará considerablemente a poquito a poco ir armando el camino que quiero seguir en mi vida (el cual termina en el sueño de por fin poder dedicarme a vivir de algo relacionado a la literatura o la escritura).

Dicho lo anterior y habiendo satisfecho a mi TOC con este breve recuento de lo que me mantuvo lejos del blog, volvamos con lo entretenido EEE (al menos es entretenido para mí).

* * *

A fines del 2015 leí tres libros que, absorbida por la vorágine en la que se transformó la escritura de mi tesis y la posterior defensa de ella, no pude reseñar. Sin embargo, ahora que estoy de regreso, me pareció que este post presentaría una buena oportunidad para darle cierre a la temporada 2015 del blog con las reseñas de dichos libros y darle inicio oficial al 2016 (un poco tarde sí). En realidad fueron cuatro libros, pero hay uno de ellos cuyas observaciones, por ahora, guardaré solo para mí.  Los tres libros sobre los que hablaré ahora son de autoría nacional y reciente publicación: “Joven y alocada”, “No te ama” – ambos de Camila Gutiérrez – y “A punto de partir”, la primera novela gráfica de Fran Meneses (Frannerd).

Pensaba que las críticas que iba a escribir hoy serían notablemente más breves que las que suelo hacer, pero me equivoqué. No he aprendido a ser del todo breve, pero acá van:

Joven y alocada

Tengo que admitir que compré ambos libros de la Camila Gutiérrez con cierto recelo; no tenía muchas expectativas, tenía algunos prejuicios y mis motivos para leerla provenían – quizá – de una actitud un poco arrogante del tipo “vamos a ver qué tan buenos son estos libros que escribió esta persona que hoy todo el mundo ama y anda leyendo”. Mi conocimiento previo del trabajo de la Camila se reducía a seguirla en Facebook, leer algunas de sus anécdotas y haber visto la película basada en su vida. Sus anécdotas las disfrutaba bastante, pero la película no me gustó.

Antes de comenzar a leer “Joven y alocada” uno de los prejuicios que albergaba era sentir que con una historia real como la de la Camila Gutiérrez (dramática, ilustrativa de las consecuencias del fanatismo religioso y crítica de las clases sociales altas) era poco el talento y el esfuerzo que se necesitaba para escribir una historia interesante. Mi posición antes de leer su libro era que, dado que su historia de por sí era interesante, cualquiera con un mínimo de habilidad para la escritura y buena memoria podía ser capaz de concebir un libro como aquél. Sin embargo, algo que destaco con creces, fue que después de pocas páginas leídas tuve que ir sola tragándome todos mis prejuicios porque vaya que estaba equivocada.

La historia de la Camila es efectivamente interesante de por sí, pero este libro me enseñó la lección de que no cualquiera puede narrar una historia de forma interesante. Todos tenemos historias interesantes, todos vivimos experiencias dignas de narrar, sin embargo, no son todos los que logran transmitir sus historias de forma atrapante, interesante, entretenida; la Camila es una de las personas que sí sabe cómo hacerlo.

Me leí “Joven y alocada” en un día, creo que fue mi propio récord, me demoré alrededor de 6 horas y cuando lo terminé estaba repleta de sensaciones. La forma en que narró su historia me pareció épica (también terrible porque su historia tiene muchos aspectos de pesadilla). Siento que la Camila tiene un sentido del humor que no se aprende en ninguna parte y es ese sentido del humor el que – creo - vuelve única la narración de su historia y a la vez transmite el ingenio que tiene para realizar varias reflexiones que me parecieron notables a lo largo del libro (incluso doblé las esquinas de varias páginas para poder repasar esas reflexiones algún momento en el futuro).

Hay una línea, cerca del final del libro que me pareció particularmente notable, siento que aplica para su contexto pero también para muchísimo otros, por lo que me gustaría compartirla con ustedes. Puede que sea una especie de spoiler asique si aún no quieren leer esta línea antes de leer el libro, sáltense todo lo que voy a colocar en gris.

Para no tener que copiar todo el texto, esta línea está escrita en un contexto en el que la Camila reflexiona sobre algunas cosas que apreciaba de su familia o las cosas “bonitas” que provenían de ella, pero que se manchan con los esporádicos ataques que le lanzan a ella y a sus hermanos.
“Un día después de mi cumpleaños, me llama Hermano chico. Se peleó con Padres por algo que ya ni me acuerdo pero me cuenta que le dicen:
- Ándate a vivir con tu hermana, que le gustan las mismas cosas degeneradas que a ti.
Cosas degeneradas me daría risa pero no hoy. No es amor imperfecto. Es amor intermitente nomás. […] Con los meils de la bondad y mis cosas degeneradas, me siento en un final antes del final pero es distinto. ¿Tengo que aceptar este tipo de amor? ¿Quiero aceptar este tipo de amor?
Siento que también la forma especial del lenguaje que usa la Camila en este libro (y en sus anécdotas un poco más antiguas en Facebook y todavía antes en un blog y en Fotolog) es destacable. Puede que en algunas circunstancias se volviera un poco tedioso, pero no me parece menor que alguien desarrollara una forma tan personal de escribir y que funcionara tan bien, que volviera una historia tan atrapante, divertida e interesante. Tampoco me parece un dato menor el que me tragara este libro en tan pocas horas.

“Joven y alocada” no se volvió uno de mis libros favoritos porque a mí me gustan libros con otras características, pero siento que más allá de mi gusto personal este es un buen libro; un libro ingenioso, un libro interesante, un libro entretenido, un libro astuto, un libro que rompe las reglas de los libros y el lenguaje y un libro que tiene bien ganada la fama que ha recibido. Siempre van a existir personas a las que no les guste por diferentes motivos: fundamentalistas del lenguaje, personas que (yo sé que existen, quizá hasta yo pequé un poco de esto) se van a poner celosos de que una mujer, lesbiana y bonita sea además talentosa, inteligente y esté construyéndose una exitosa carrera de escritora, pero me parece que estos dos tipos de detractores literarios no valen la pena.

“Joven y alocada” no es comparable – en mi opinión – con las obras de Dostoievsky o los históricamente grandes de la literatura, pero que sean notablemente distintos no implica que las obras de la Camila sean malas.

No te ama

Ahora, “No te ama” es un libro completamente distinto. Distinto en el producto pero se nota que la persona que está detrás de estas letras es la misma porque se puede leer el mismo ingenio, el mismo humor, pero en una versión notablemente más seria y – quizá – más madura.

La forma en que está utilizado el lenguaje en este libro me encantó, así de simple y así de intenso. No sabría decir si es un lenguaje mejor o peor pero a mí me gustó enormemente más. El lenguaje que ocupa la Camila en “Joven y alocada”, si bien quizá un poco más irreverente (y por ende – quizá - un poco más creativo), me agotaba a la larga. Pero el lenguaje en “No te ama” me pareció preciso; hermoso, armónico, elegante pero con toda esa irreverencia que es propia de su forma de escribir y que vuelve sus obras auténticas, propias, de ella. Siento que en este libro, también, se observa de forma muy clara toda la preparación académica que tiene la Camila y que es probable que a varios a veces se nos olvide (a mí se me había olvidado un poco hasta que leí “No te ama”): la Camila Gutiérrez estudió literatura, tiene un magíster en periodismo escrito y actualmente estudia un máster en escritura creativa en New York. 

La historia me pareció interesante, encuentro que tiene muchísimo valor que sus obras sean de las primeras que tienen protagonistas no-heterosexuales en la literatura nacional (algo que hace muchísima falta a nivel global) y también encontré notable que tratara *spoiler* (aunque no tan spoiler porque la misma Camila habló de esto en una entrevista) la temática del aborto sin ese dramatismo (pero tampoco con banalidad) que las personas conservadoras intentan transmitir para no legalizarlo *fin del spoiler*. Sin embargo, yo encontré la trama de este libro considerablemente menos emocionante y atrapante, un poco fome.

Me parece que es un buen libro, es un importante aporte a la literatura, tiene un lenguaje preciso, bonito y también muy entretenido, pero la historia a mí me atrapó poco (al principio  nomás un poco pero después me soltó) y el final lo encontré un poco desabrido. Creo, de todas formas, que es un libro que vale la pena leer por todos los otros aspectos en los que aporta y además no es un libro muy largo; vale la pena empezar a leerlo y terminarlo.

Después de haber leído los dos libros que ha publicado la Camila Gutiérrez, creo que me hallo en la posición de decir que me gusta su forma de escribir, me gustan mucho las temáticas que trata en sus obras y admiro el ingenio y el humor que transmite a través de su trabajo. “No te ama” no me dejó tan entusiasmada con la trama, pero de todas formas estoy expectante a los futuros trabajos que desarrollará y tendrá en mí una lectora.

A punto de partir

Ahora nos vamos a un tema completamente distinto, una persona completamente distinta, una obra completamente distinta: “A punto de partir”, la primera novela gráfica de la Fran Meneses (o Frannerd).

Dibujo de "Blacksad" de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido
En lo que respecta a este trabajo, creo que no está demás decir que a la fecha estoy lejísimos de ser una persona que sepa algo de novelas gráficas. Una vez, durante la última de mis prácticas, un alumno apasionado por el dibujo me mostró con mucho entusiasmo un libraco inmenso, de tapa dura y hojas gruesas a todo color titulado “Blacksad”. Los dibujos eran increíbles, cada cuadrito una obra de arte independiente y el libro era tan grueso (debe haber pesado varios kilos) que a mi parecer había suficiente espacio para desarrollar una novela – ilustrada – cabalmente. Pero no lo leí entero, por lo que tengo muy poco de referencia para dar una opinión completamente informada. “A punto de partir” ha sido la primera novela gráfica que he leído en la vida, sin embargo, creo que puedo entregar una opinión basada en el gozo (o no gozo) de la experiencia.  

Creo que “A punto de partir” está lejos de ser la mejor novela gráfica del mundo; no porque la narración o los dibujos no sean suficientemente buenos, sino que porque – creo – simplemente existen demasiadas obras más majestuosas (como el caso de “Blacksad” o el caso de la segunda parte de “Fight Club” que de puro mirarlos son imponentes). Es, además, un trabajo increíblemente personal basado en los viajes que la Fran y el Ed, su marido, hicieron para su luna de miel, lo que -  a mi parecer – hace un poco más difícil el jugar con las posibilidades infinitas de la ficción. Sin embargo, creo que para ser una primera novela gráfica de una artista que todavía tiene un largo camino que recorrer (pero que sin duda va muy bien encaminada) es una muy buena obra.

Algo que me gusta mucho de todos los trabajos de la Fran es que siento que transmiten una personalidad increíblemente adorable, en el sentido de que conociendo a la Fran a través de sus ilustraciones es imposible no quererla. Su personalidad es además muy relatable (me gusta mucho esta palabra, significa que nos podemos “relate”, vernos reflejados, identificarnos, con ella) y siento que a través de cada uno de sus trabajos transmite una dedicación, un cariño, una humildad y una pasión tan sobrecogedora que no deja ser destacable. Creo que esta novela gráfica fue, precisamente, como un concentrado de todas aquellas características.

Siento que “A punto de partir” es una obra preciosa porque es sincera, porque es auténtica, porque es humilde, dulce, delicada pero muy apasionada. Siento que además tiene muchísimo valor que a una historia real que fácilmente podría haber conferido una narración plana (especialmente alguien cuya actividad principal es dibujar más que escribir) lograra condensarla dándole todos los elementos necesarios para que fuera satisfactoria: que tuviera una introducción muy clara y que generara suficiente expectativa, varios altos y bajos, conflictos y resoluciones a lo largo de la trama, y un desenlace claro, preciso y satisfactorio que cierra en torno a un pequeño antagonista que se esconde a lo largo de toda la narración (para no dar mucho spoiler, el “antagonista” es un pensamiento que atormenta a la Fran).

Otro aspecto que me gustó muchísimo fue lo hábil y creativa que fue la Fran para jugar y aprovechar las circunstancias reales de su historia junto al Ed para darle un giro mágico y surreal a su narración con ilustraciones pero que no le quitaba veracidad ni realismo a su testimonio. Daría más detalles respecto a esto, pero es algo trascendental que ocurre alrededor de la mitad del libro y que en cuanto lo lean, sabrán a lo que me refiero. Este punto en el libro me fascinó y siento que le da muchos, muchos puntos a la novela gráfica de la Fran porque logró seguir ilustrando documentos de una historia veraz, pero de una forma en la que tan sólo ella podría haberlo hecho.  

Me gustó mucho su novela gráfica y siento que para las personas que hemos podido ser testigos de su crecimiento como ilustradora y persona, testigos de la chucha que se ha sacado para hacerse un espacio en el mundo de la ilustración a nivel mundial (porque recordemos que el trabajo de la Fran ya no se restringe a las fronteras de Chile), “A punto de partir” resulta una obra todavía más significativa para sus lectores y todavía más cuando consideramos lo significativa que es esta obra para ella. La narración me gustó (habían algunos detalles minúsculos en la redacción y en la ortografía que – creo – se podrían haber trabajado más pero son menores), los dibujos me encantaron (la Fran es una de mis ilustradoras favoritas y estoy enamorada de su forma de transmitir el mundo a través de su trabajo) y me gustó mucho también la pequeña cuota de información práctica y didáctica que el libro también albergaba para las personas a las que les gustaría viajar a los lugares por los que ella y Ed pasaron.

Leer “A punto de partir” fue una muy buena forma de introducirme en las novelas gráficas, me dejó ansiosa de investigar y explorar más en el área y estoy sin duda expectante a las próximas novelas gráficas que – espero – siga publicando la Fran. Siento que es una artista que ya está muy alto y que, tomando en cuenta lo joven que es, tiene todavía mucho tiempo para llegar muchísimo más alto y lograr hacer ochomil millones de obras hermosas con su talento y bello espíritu.    

Esto, queridos amigos, es todo por hoy. Fue una entrada extensa, pero estoy muy contenta de estar de regreso y espero sinceramente que las actividades que se me avecinan no me vuelvan a alejar durante tanto tiempo de este espacio que quiero tanto.

¡Que tengan un muy buen fin de semana! y nos estamos leyendo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario