viernes, 30 de diciembre de 2016

Hola – un cierre optimista para un año de mierda

Han pasado más de siete meses desde la última vez que publiqué una entrada en el blog. También he perdido gran parte de los hábitos que son importantes para mí: perdí el hábito de leer, de escribir, de dibujar y de existir en tranquilidad. No dejé de hacerlo completamente o simplemente me habría muerto, pero tal y como le he mencionado a algunas de las personas con las que logré conservar el contacto durante este tiempo, el 2016 me pasó encima como un tren enfurecido que lo único que me dejó intacto fue el corazón. Arrasó conmigo y si no fuera por poco, se lo habría llevado todo.

Hay mucho de lo que quiero escribirles: desde mi reciente salida del clóset, mi viaje a Uruguay, hasta la forma en la que mi inserción al mundo laboral me demolió tanto física como psicológicamente, pero tal y como dijo mi psiquiatra, estoy calentando motores. Necesito ir de a poco, dando pasitos cortos, recordándome constantemente mantener la serenidad y no precipitarme si quiero hacer las cosas bien, sin ahogarme y recuperar parte del orden que alguna vez puede haber existido en mi vida.

Considerando el tiempo que he pasado sin escribir disciplinadamente siento mis manos, mis palabras y mis letras torpes. Siento que me cuesta construir frases e incluso hilar pensamientos. Una parte de mí se abruma inmensurablemente con la inseguridad de tanta imperfección en algo que se me hace tan importante como la escritura, pero la otra quiere seguir subiendo con esmero por esta empinada duna en la que últimamente se han transformado todas las actividades que me gustan y quiero hacer pero que requieren esfuerzo, energía y perseverancia de mi parte. 

No sé muy bien por dónde partir. Hace muchísimo tiempo que tenía ganas de volver a publicar algo en el blog. Algo, lo que fuera. Con tal de que estuviese escrito decente y coherentemente me daba por satisfecha, sin embargo, ahora que estoy aquí y logré la hazaña personal de haber escrito un par de párrafos, siento que no se merecen meras líneas inmateriales sin aunque sea un poquitito de algún contenido que pueda resultar de mínimo interés.

Después de pasar muchos días dándole vueltas a lo anterior y contemplar que el año estaba cerrando con relativa serenidad - algo inusual en mi vida y aún más inusual considerando todo lo que ha sido el 2016 – se me ocurrió que podía regresar al blog con una despedida optimista de este año de mierda, mencionando algunas de las cosas positivas que en él devinieron, desde las más nimias – como series o libros que me gustaron - hasta otras sumamente importantes. Pensé que además de resultar una buena despedida del 2016 (quizá hasta un buen augurio para el 2017), podía ser una buena forma de comenzar a ponerlos al día, sin tener que partir inmediatamente con todo lo difícil, lo abrumador, lo complejo.

Así que aquí vamos (intentaré ir en orden más o menos cronológico)


sábado, 28 de mayo de 2016

El post final sobre las mochilas Kanken

Hola qué tal festival. Hace poco llegué a mi casa (este post comenzó a ser escrito el jueves 26/05), una vez más estoy resfriada, una vez más estoy agotada, pero en este preciso instante me siento particularmente alegre porque en todos los meses que llevo trabajando, nunca había podido llegar a mi casa con suficiente energía para poder escribir de forma medianamente competente. Yo no pretendía escribir hoy y mucho menos sobre este tema, pero un tweet que recibí mientras me preparaba un tecito antes de meterme a la cama me motivó a finalmente actualizar y zanjar un tema que, siento, nunca terminé de dejar claro: mi opinión y mi experiencia con las mochilas Kanken.


domingo, 15 de mayo de 2016

“The Price of salt” o “Carol” por Patricia Highsmith

Y llegó Mayo. Y en dos fines de semana de pronto ya es la mitad de Mayo. Y la vida sigue siendo difícil, agotadora y un poco deprimente. Sigo teniendo poco tiempo para escribir, para hacer pipí, para vivir. Pero me terminé "Carol", lo que es un pequeño oasis de alegría proveída por la literatura en medio de mi aburrida vida, así que vengo a escribirles de esta obra. 

Carol

sábado, 23 de abril de 2016

Los últimos meses

Esqueleto

Llevo mucho tiempo intentando escribir una entrada para el blog y me ha costado tanto. No por haber olvidado cómo escribir o por no tener que contar, sino que últimamente dispongo de tan poco tiempo que sencillamente no he tenido suficientes horas para completar una entrada. Pasa que además me gusta escribir entradas contingentes, que sean coherentes con la forma en la que me siento y los eventos que he vivido hasta el momento en el que publico la entrada, por lo que cada vez que empiezo a escribir y no alcanzo a terminar, tengo que intentar otro día y escribir casi todo desde el principio.

Llevo mucho tiempo intentando escribir sobre muchas cosas; tengo muchos proyectos y la estructura de varios textos que en algún momento espero poder desarrollar, pero estos últimos meses han sido tan difíciles y austeros en libertad, que he decidido cesar mi parálisis de escritura empezando con un tema más chiquitito, quizá, poco relevante, quizá, pero lo suficientemente importante para mí para desear dejar registro de él en mi blog: hoy vengo a dejar testimonio de lo que ha sido este último tiempo.

sábado, 6 de febrero de 2016

¿Qué ha pasado? + Reseñas: "Joven y alocada", "No te ama" y "A punto de partir" para cerrar el 2015

Holap

He intentado escribir esta primera entrada, después de tres meses sin escribir en el blog, como diez mil veces (ésta es la cuarta vez). Han pasado muchas cosas, he experimentado muchos sentimientos, he sobrellevado muchas vivencias nuevas y en los intentos anteriores de escribir esta entrada intenté desesperadamente narrarlo todo en un post ni muy largo ni muy dramático, hasta que después de tantos intentos, descubrí que se me estaba haciendo francamente imposible.

Hoy desperté pensando en este post y en lo mucho que quiero volver a hacer lo que más me gusta sin más preámbulos: escribir mis reflexiones sobre temáticas varias, escribir mis críticas de literatura, escribir cuentos; y me pregunté qué tan necesario era que siguiera estrujándome el cerebro para tan sólo condensar y soltar una verborrea personal y confusa. Mi respuesta a mí misma fue que soy un poco obsesiva y sentía que (más para mí que para cualquier lector del blog) era incoherente volver de la nada sin hacer, aunque fuera, una breve alusión a los hechos que han producido mi ausencia. Entonces comencé a redactar mentalmente esto que estoy escribiendo y me di cuenta que bastaba con hacerlo más simple.