martes, 16 de junio de 2015

Poniéndome al día (parte 2) Coraline, por Neil Gaiman


Qué rico se siente recuperar el training en una actividad que amas tanto como es el caso de la escritura para mí. Comencé a escribir la entrada anterior profundamente frustrada y complicada, pero palabra a palabra siento que he ido echándole aceite a los pequeños engranajes que me ayudan a escribir de la forma que me gusta.

Sin más preámbulos y aprovechando el vuelo que agarré escribiendo la crítica de Coronación, vamos por la de Coraline.


Neil Gaiman es un autor que llegó a mi vida como un asteroide terapéutico. Mi buen amigo del Perú, Jairo Morales (quién también tiene un blog el cual les invito a visitar), me lo presentó un día con el discurso “Make Good Art” y quedé marcada de por vida tanto literal como figurativamente (literal, porque actualmente llevo el título del discurso tatuado en mi muñeca izquierda, al igual que mi amigo en su brazo derecho). Aunque para aquél entonces no había leído absolutamente nada de Gaiman y toda la información que poseía de su obra era lo que me había contado mi amigo y lo que había podido investigar a través de internet, “Make Good Art” y otros discursos que posteriormente vi me impactaron y emocionaron tanto que se transformó inmediatamente en una de mis personas favoritas.

Por supuesto, siendo un autor y una persona tan importante en mi vida, no iba a conformarme sólo con sus discursos y quedarme sin leerlo, por lo que al poco tiempo de haber visto el discurso que me cambiaría la vida añadí varios de sus libros a mi “lista de libros que leer urgentemente”. Todavía no tenía el dinero para encargarlos por Bookdepository, asique tendría que ser paciente y esperar un poco. Sin embargo, un buen día la Domi - una de esas bellas personas con las que me ha sorprendido la vida recientemente – me dijo que tenía Coraline y se ofreció a prestármelo. Casi choqué con el techo de la emoción con la que acepté y aquél mismo día regresé a mi casa una hermosa edición del libro, en Inglés, entre las manos.

Empecé a leer Coraline sin absolutamente ninguna impresión previa o predisposición. No he visto la película y, como dije anteriormente, jamás había leído nada de Gaiman a excepción de sus múltiples discursos. Sabía que es un libro para niños, por lo que no esperaba una obra que me hiciera estallar la cabeza de la emoción, pero también sabía que es un libro de terror para niños, por lo que tampoco esperaba algo aburrido. Coraline es un libro muy corto, de lenguaje sencillo y lectura rápida, por lo que a diferencia de lo que me ocurre con casi todas las demás obras que leo, mi impresión final no me preocupaba mucho; no sería un libro en el que invertiría mucho de mi tiempo ni de mi esfuerzo. No tenía nada que perder y lo tenía todo por ganar.

Después de escuchar tantas veces la voz de Neil Gaiman hablando o leyendo extractos de libros, ya fueran de él o de otros autores, comencé Coraline acompañada de la amable voz de Gaiman en mi mente. Las palabras eran dulces, bellas y sencillas. Entretenidas. Rítmicas. Como se dice en inglés: engaging. Leídas las primeras páginas me enamoré del empoderamiento personal de Coraline y los excéntricos personajes que la acompañan a lo largo de sus aventuras, y ya no pude soltar el libro hasta una semana después, cuando lo terminé.

El libro se trata básicamente de las aventuras de Coraline en el mundo que descubre al otro lado de una misteriosa puertecita en su casa nueva. El mundo descubierto, superficialmente, se parece mucho al que Coraline está acostumbrada, con la diferencia de que en aquél mundo todo funciona de forma notablemente más extraña, más bien tétrica, bordeando lo horroroso; y todos tienen botones cosidos a los ojos. Me encantaría contarles más, pero el libro es tan breve y todo en él es tan importante, que de revelarles más ya estaría cayendo en spoilers.

Al igual que El Principio y otros libros, Coraline tiene un tipo de trama genuinamente apta tanto para un público infantil como adulto. Según estuve investigando, es un libro que suele entretener a los niños como una narración de aventura y perturbar a los adultos como una narración de terror. En lo que a mí respecta, si bien no me morí del susto y no tuve pesadillas, debo decir que el libro sí me soltó más de un escalofrío mientras lo leía en la noche antes de irme a dormir. Coraline incluye muchas imágenes extrañas y perturbadoras que fácilmente podrían salir de las pesadillas de cualquier persona que ya haya abandonado la niñez. 

En lo que respecta a los personajes, son especialmente entrañables Coraline – por supuesto -  y el que será su principal compañero de lucha a lo largo del libro, un gatito. Sin embargo, los personajes secundarios e incidentales como algunos de los vecinos de Coraline son tan excéntricos, graciosos, interesantes y algo inquietantes que resulta imposible no tomarles, también, cierto cariño. El antagonista del libro, el cual no revelaré porque creo que es mejor que lo descubran por su cuenta, está desarrollado magistralmente y genera la molestia e incomodidad que un antagonista exacerbado, como es usual en libros infantiles, merece.

Respecto a la forma en que el libro está escrito, tal y como mencioné anteriormente, la redacción es amigable, el vocabulario sencillo, y se lee muy rápido. Me parece una obra especialmente recomendable para quienes quieran aprender Inglés, considerando que es además un libro entretenido y que realmente no será un esfuerzo leer con fines pedagógicos. En lo que respecta a los fines educacionales que se pueden desprender de Coraline en su lectura en niños, me parece especialmente destacable la reivindicación (o el reforzamiento) de la figura femenina en una protagonista valiente, luchadora y aventurera.

Ya para ir cerrando esta crítica: el libro me encantó. Efectivamente, no me hizo estallar la cabeza de la emoción pero creo que no se puede esperar más de un libro en el cual la trama es sencilla y veloz. Me parece que al final lo importante es que funciona maravillosamente acorde a la forma y con el propósito con el que la obra fue escrita, y que se disfruta, se sea niñ@ o adult@. Algo que también me parece importante mencionar, es que si bien no he visto la película, tan solo viendo el tráiler pude darme cuenta que la película es notablemente más child-friendly y colorida, en contraste con lo oscura que es la obra original, coherente con el terror que intenta infundir. ¿Qué si lo recomiendo o no? Sin duda. Tengas la edad que tengas, y disfrutes del tipo de literatura que disfrutes, lo recomiendo. Es un libro con el que no se pierde nada y se gana todo, sin mencionar que podría ser un aporte significativo para quienes quieran aprender Inglés.


¡Y lo logré! Después de más de un mes intentando ponerme al día con las críticas que tenía pendientes, por fin encontré un momento lo suficientemente extenso para escribir tanto la crítica de Coraline como la de Coronación. Tal y como dije al principio de la entrada de Coronación, pretendía ponerlos un poco al día de las cosas que he estado haciendo últimamente, pero creo que lo dejaré para una próxima entrada, cosa de poder ahondar en todo lo que guste sin distraer la atención que Coraline merece. Me despido agradeciéndoles por leer, por comentar, y por siempre estar ahí ❤. Espero volver muy pronto con esa actualización personal. 

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