domingo, 14 de junio de 2015

Poniéndome al día (parte 1) Coronación, por José Donoso

Coronación

Tal y como lo mencionaba en mi entrada anterior, este año ha sido especialmente duro y de tiempo especialmente reducido. Si bien he hallado instancias para hacer bastantes de las actividades que me llenan el corazón, escribir en el blog se ha vuelto especialmente más difícil porque la rutina en la que actualmente me hallo sumergida me ha impedido reunir las condiciones que necesito para escribir, las cuales son: silencio, tranquilidad y el tiempo suficiente para redactar la entrada de una sola vez, dejarla reposar, y corregirla (es decir, muchas horas).

También, debido a la falta de tiempo que he tenido este año para escribir en español (textos largos, no diálogos o breves actualizaciones por redes sociales) siento que he perdido la práctica, la constancia, y que a los engranajes que me permiten escribir de forma que me satisface les falta aceite. Siento mi escritura torpe, dificultosa, y entre todos los agobiantes sentimientos que ya albergo por todo lo que este año ha significado académicamente, se me suman la frustración y la rabia de que me cueste tanto hacer lo que más me gusta en la vida: escribir.

Considerando lo mucho que me ha costado últimamente mantener mis textos estructurados y bien redactados, no quiero caer en la deprimente divagación de mis frustraciones e irme para otro lado, asique, a lo que vinimos: los libros y las críticas. Una noticia positiva es que a pesar del apretado horario, creo que he podido hacerme el suficiente tiempo para leer. Hace ya bastante tiempo me terminé Coronación, de José Donoso y más recientemente Coraline, de Neil Gaiman. Hace algunas semanas, antes de terminar Coraline, escribí la reseña de Coronación, pero me pareció TAN insatisfactoria, mal redactada y la odié tanto con mi obsesión escritora, que me decidí a volver a escribirla.

Considerando mi TOC, mi reciente pérdida de práctica y que no publicaré esta entrada si no me satisface, he decidido que para no caer en los mismos errores que cometí la primera vez que escribí la crítica de Coronación, esta vez pecaré – quizá - de un exceso de estructuración, espero que eso no les moleste. También, aprovechando que tengo el momento preciso, escribiré tanto la crítica de Coronación como de Coraline, sin embargo, las publicaré en dos partes, para darle a cada crítica el protagonismo que los libros merecen. Espero, también, poder contarles algunas de las otras cosas que he estado haciendo al final de la crítica de Coraline y poder finalmente recuperar un poco al blogsito, que ha estado algo flaco este año.

Dicho lo anterior, procedamos.

Henry James Sir
La cita en cuestión
Hace mucho tiempo que tenía ganas de leer a José Donoso. Su libro ícono, El Obsceno Pájaro De La Noche, lleva años en los libreros de mi hogar pero vez que he intentado comenzar a leerlo, he terminado decepcionada. La culpa no es realmente de José Donoso, lo que ocurre es que el libro comienza con una cita de Henry James Sir TAN maravillosa, que personalmente amo TANTO y que me sumerge en un estado TAN eufórico, que siento que las palabras de José Donoso no logran hacerle el suficiente contrapeso por lo que, generado el contraste, se me quitan las ganas de leer algo que no me produzca la misma emoción que la cita de Henry James Sir. Dicho en otras palabras, la cita al principio del libro – a juicio completamente personal y emocional -  le gana al libro (o al menos al principio de éste).

Sin embargo, considerando la importancia que tiene, la historia que lo rodea como autor, la particular temática por la que se conocen sus libros, y el renovado entusiasmo que había adquirido por la literatura nacional después de leer exitosamente Tengo MiedoTorero (de Pedro Lemebel), quise darle otra oportunidad. El Obsceno Pájaro De La Noche es conocido, entre muchos aspectos, por ser algo complicado de leer y tener una redacción medio rara, por lo mismo, después de descubrir que “Coronación” era un título que se repetía con frecuencia entre los libros chilenos favoritos de mis cercanos que no tenían una cercanía ni un interés particular por la literatura, me decidí a pedirlo para Navidad con la esperanza de que sería amigable e interesante de leer. No estuve equivocada en mis estimaciones.

Coronación, en pocas palabras y superficialmente, trata de las circunstancias que rodean a los personajes que están vinculados de alguna u otra forma a una vieja y loca aristócrata santiaguina que debería haber parado la chala hace un millón de años pero todavía no lo ha hecho. Ahora, reflexionando sobre lo que el libro intenta expresar de forma implícita, podría decirse también que Coronación es una especie de metáfora de la vida y todo lo que esencialmente implica ser humano y estar vivo. Coherente con lo anterior, Coronación (al igual que varios libros de Donoso) toca temas como la vida, la muerte, la decadencia, la juventud, la vejez, la pasión, la falta de ésta, la locura, la sanidad, el sentido de vivir y el cómo proseguir viviendo coherentemente al darte cuenta que la vida no tiene realmente ningún sentido.

Es, también, un libro en el que me llamó especialmente la atención la imparcialidad de su realismo, el cual permite reflexionar de forma muy orgánica y sin la influencia de la opinión personal del autor sobre las diferencias socioeconómicas del Chile de aquél entonces, y que – lamentablemente – persisten en el Chile de la actualidad. Es este mismo realismo el que también añade un componente que consideré sumamente importante en el libro y que inmediatamente procederé a detallar: la sordidez.

Coronación, tal y como me han dicho que es El Obsceno Pájaro De La Noche, es un libro medio raro. Si bien está escrito de forma amigable, con una redacción formidable, un lenguaje elegantísimo, y palabras cuidadosamente escogidas para que fueran estéticamente placenteras; el realismo con el que Donoso trata los temas que mencioné dos párrafos atrás es tan honesto y tan desnudo que a ratos resulta ligeramente chocante. Considerando que soy una persona que evalúa de forma muy personal a los libros por su intensidad emocional, el sórdido, incómodo y ligeramente perturbador realismo de Donoso me encantó, y lo destaco como una de las mejores características del libro.

Si bien al empezar a escribir esta entrada lamentaba haberme demorado tanto en escribirla, creo que algo positivo que resultó de ello ha sido que contemplando al libro con un poco más de distancia y desde una perspectiva algo más global, creo que los dos “peros” que hallé apenas había terminado de leer el libro perdieron intensidad, destacando ahora mayormente las partes positivas del libro. Me explico inmediatamente:

Apenas terminé de leer Coronación dos cosas que me molestaron automáticamente y que me dejaron con un sabor insatisfactorio fueron que: 1. El libro es en general poco intenso emocionalmente y que 2. Justo cuando se pone emocionalmente intenso, que es al final, termina muy rápido. Sin embargo, contemplando al libro con más distancia, el amargo sabor de la insatisfacción se ha ido dejándome genuinamente la impresión de que todo tenía que ser así para terminar de transmitir lo que el autor intentaba comunicar, manifestar, reflejar.  

Efectivamente, al ser un libro que entre uno de sus personajes desarrolla la falta de intensidad emocional, podría decirse que 2/3 del libro no son especialmente fuente de hiperventilación. Sin embargo, la trama sigue siendo interesante y nos mantiene aferrados al libro para saber en qué terminará aquella extraña serie de eventos y personajes. Por otro lado, el final del libro es una catarsis, una explosión que le da el título al libro, y como toda explosión: tenía que ser veloz. Efectivamente, al ser la máxima expresión de todo lo que se viene preparando a lo largo del libro, el final se disfruta tanto que la velocidad de los hechos deja con ganas de más. Sin embargo, observando el libro en su integridad, me parece que para ser coherente con su estructura, tenía que ser así, por lo que aunque me molestó apenas terminé el libro, hoy lo perdono.

En lo que respecta a mi evaluación final del libro, me parece que es un libro de fascinante temática, exquisita redacción y deliciosamente sórdido realismo. Es un libro que hace pensar, criticar y disfrutar. Es un libro nostálgico y cercano, especialmente para quienes somos chilenos y hemos vivido gran parte de nuestras vidas en Santiago. Es un gran libro, escrito por un autor que quiero seguir leyendo, y que se suma a mi lista de buenas experiencias que he tenido con la literatura nacional. ¿Si lo recomiendo? Sin duda. Eso sí quisiera alertarlos inmediatamente de las primeras impresiones: puede que apenas terminen el libro queden con la sensación de que algo les falta, pero después de que lo digieran estoy segura que se enlistará entre los libros que les han gustado. No sé si se volverá uno de sus favoritos, no podría atreverme a hacer una afirmación tan osada, pero sin duda será un libro que les gustará.

Y ya que agarramos vuelito, procedamos inmediatamente a Coraline, de Neil Gaiman.

Leer en la 2ndaparte de esta entrada ← Si este link todavía no los lleva a ninguna parte, significa que están leyendo esta crítica el mismo día que la subí. Les agradezco muchísimo por eso, y aprovecho de mencionar que - como siempre - también agradezco muchísimo sus mensajes y comentarios repletos de apoyo y amor  subiré la 2nda parte de esta entrada dentro de la próxima semana, por lo que atentis. Por hoy, me despido. Los quiero mucho y muchas gracias por leer. 

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