martes, 2 de diciembre de 2014

Reflexiones sobre la percepción

Hoy no vengo a contar nada relevante ni nada literario, e incluso quizá nada interesante. Hoy vengo a compartir una de las muchas reflexiones que generalmente me rondan por la cabeza y que hoy se me ocurrió plasmar de forma escrita.

Siempre me ha llamado poderosamente la atención el fenómeno de la percepción. ¿Se han dado cuenta que el percibir es un proceso sumamente íntimo y personal y que está condicionado a lo que somos, a lo que hemos experimentado, vivido, a como hemos sido criados, a lo que consideramos correcto, incorrecto, y un largo etcétera personal? La percepción está en todo, supongo. Todas éstas son cosas que pienso como persona natural, jamás he leído al respecto, aunque me gustaría mucho (si alguien tiene textos para recomendarme al respecto se agradecerán).

Pero hoy me quedé reflexionando especialmente de la percepción que tenemos de nosotros mismos, al asumir tajantemente el hecho de que nosotros nos percibimos de forma distinta a como nos percibe el resto. Me parece que todos lo sabemos ¿pero se han preguntado alguna vez cómo sería verse como el resto del mundo lo ve a uno? Tanto física como psicológicamente.

Independiente de que nos importe o no lo que los demás piensen de nosotros, me parece todos trabajamos, construimos, vivimos acorde a una identidad (la nuestra), que no es sólo lo que nosotros queremos ser sino que también lo que queremos proyectar hacia afuera. Sin embargo, a veces descubrimos con sorpresa que lo que creíamos proyectar no era tal, que lo que creíamos ser hacia afuera no es lo que las demás personas están percibiendo. Todo esto trae consecuencias tanto positivas como negativas.

Siempre me ha llamado la atención el concepto de la percepción, y por lo mismo siempre he intentado mantenerme alerta de mi propia forma de percibir. Un ejemplo muy cotidiano y superficial: muchas veces me ha pasado que he visto a chicas que me parece que tienen un cutis maravilloso, hermoso, envidiable, natural. Sin embargo, por motivos circunstanciales, a veces he podido verlas de cerca y descubrir que sí tenían lo que socialmente se considera “imperfecciones” bajo algunas capas de maquillaje, tan solo que a la distancia en la que uno normalmente interactúa con las personas no se notaban. Por supuesto, para mi ellas siguen luciendo bellas (con espinillas o sin espinillas), pero este tipo de eventos siempre me deja pensando en la percepción que ellas tendrán de sí mismas. Si ocultan sus “imperfecciones” con maquillaje debe ser porque ellas también las notan y no les gustan, quizá se sienten de la misma forma que yo sobre mi piel, quizá las insatisface profundamente. Sin embargo, para mí, como espectadora y desconocedora de cada una de sus características: sus pieles eran perfectas.

Otro ejemplo clásico: las fotos. Cada uno de nosotros se conoce tan bien a sí mismo, cada falla, cada mueca, cada espinilla, cada rollito, que cada vez que nos vemos en una foto tenemos algo que criticarnos. Pero cuando nosotros contemplamos las fotos de los demás, en general nos parece que las demás personas lucen bien, independiente de si se visten bien o mal, nos parezcan guapos o feos, sus rostros en las fotos calzan y son armónicos respecto a los rostros que estamos acostumbrados a ver en la vida real. ¿Se han preguntado el cómo sería poder verse en una foto como los demás nos ven, sin notar cada imperfección que nosotros conocemos de nosotros mismos? Quizá ni nos reconoceríamos.

Habiendo reflexionado mucho al respecto de la percepción, he podido tomarme con más ligereza algunas cosas. Si me queda mal el delineado del ojo, en general recuerdo que nadie me mira nunca de tan cerca por lo que lo más probable es que nadie se dé cuenta, adopto la actitud: ¯\_()_/¯ y vivo más feliz. Si me pillo un rollo escondido en una foto pienso que lo más probable es que nadie lo note y a veces la foto tiene tan buena recepción que yo misma me olvido del rollo. Se podría decir que algunas de estas cosas, nimias, sin demasiada importancia original, me han importado todavía menos después de una percepción favorable de las demás personas. Pero hay cosas que la percepción ajena no cambia, lo que al igual que lo anterior, trae consecuencias tanto positivas como negativas.

En general no me importa lo que las personas opinen de mí. Supongo que todos tenemos un cachito, un talón de Aquiles que a veces nos duele en la percepción ajena, pero en general vivo muy feliz con la percepción que tengo de mí misma. Hay cosas que algunas personas percibirán de forma negativa en mí y a mí me importa un pepino, y supongo que mientras uno viva feliz de ésta forma y sin hacerle daño a nadie, es algo positivo. Sin embargo, y esto es algo que les aseguro nos duele a todos: hay muchas cosas que por más que se perciban bien desde el exterior, nosotros no podemos percibir de forma positiva para con nosotros mismos.

Cuántas amigas y amigos he conocido, y ustedes también han conocido, y todos hemos conocido, que son personas formidables, bellas por dentro y por fuera, pero que (acorde a lo que nosotros percibimos de ellas y ellos) luchan constantemente con la percepción negativa que tienen de sí mismos. Cuántas veces hemos envidiado a chiquillas y chiquillos porque lucen tan bacanes, tan inteligentes, tan atractivos, y ellos son incapaces de sentirse de semejante forma.   

¿Y nosotros? Todos tenemos algunos complejos, todos tenemos algunas dudas, todos tenemos algunas cosas que nos molestan de nosotros mismos. Y a veces nos preguntamos ¿por qué no podré ser de determinada forma? ¿por qué no podré corregirme determinada falla tanto física como psicológica? No en un ánimo de comparación con los demás, sino de sentirte contento contigo mismo. Y a veces consideras los comentarios favorables que te han hecho: qué te ves bonita/o, que eres inteligente, que eres entretenida/o, que eres simpática/o ¿y si fuera verdad? ¿Por qué a veces no nos podemos creer que es verdad? ¿Cómo se sentiría si genuinamente pudiéramos sentirnos así, creernos el cuento? ¿Existirá alguien 100% satisfecho consigo mismo, con la imagen (entiéndase “imagen” como el espectro tanto físico como psicológico) que tiene para sí mismo, la que proyecta al exterior, y la que percibe en la percepción de los demás?

En psicología creo que están esos conceptos: la imagen que uno tiene de uno mismo, la imagen que uno intenta proyectar, y la imagen que uno cree que termina proyectando ¿y si pudieran armonizarse todas?

No tengo respuestas. Éste no era ni un ensayo que propusiera una tesis, ni un texto que llegara a alguna conclusión. Tan solo las reflexiones que a veces me rondan por la cabeza.

Lo más loco de todo esto, es que lo que acabo de escribir será percibido por ustedes, y puede que no sea percibido como realmente quería expresarlo. De hecho, si lo analizamos de forma específica, considerando la subjetividad de las personas y la configuración de nuestras distintas percepciones, técnicamente nada es recibido exactamente igual a como lo emitimos. Pero no podemos vivir eternamente atormentados por la distorsión de la percepción individual. 

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