domingo, 30 de noviembre de 2014

Not Forgetting The Whale, por John Ironmonger

Es sábado por la tarde (al menos lo era cuando comencé a escribir esto). Después de varios días seguidos de calor infernal, afuera llueve, la temperatura desciende, un café con leche humea en mi velador y la Misiu se me acurruca entre las mantas que me cubren mientras escribo esto. Han sido días agradables; se acabó mi práctica, se acabaron las clases en mi universidad, y tan solo falta que me den un par de notas para saber si ya estoy oficialmente de vacaciones o no. El jueves pasado cumplí mi sueño de poder subirme y andar “por mi cuenta” en un longboard y hoy, después de 10 años, volví a patinar (en patines). La productividad y la emoción de las vacaciones comienzan a sentirse.

Además de lo anterior, hace un par de días me terminé Not Forgetting The Whale, el segundo libro que me envió Bookdepository para reseñar, y hoy vengo a contarles lo que me pareció.

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¿Cómo iniciar esta reseña? En general, si el libro me gusta, no puedo aguantarme la emoción y de inmediato les espeto en la cara lo mucho que me encantó. Sin embargo, a pesar de la hermosa portada (la más bella que tenido en mis manos), y de que el amable autor del libro comenzara a seguirme por twitter – quizá – con la eventual esperanza de que me transformara en una de sus seguidoras/lectoras frecuentes, lamento decir que ésta no es la ocasión.

Antes de comenzar a escribir esta reseña, eso sí, me propuse que independiente de lo que me pareciera de forma predominante, mencionaría en primer lugar los aspectos positivos del libro, que no son pocos. Porque si hay algo que me pareció destacable de Not Forgetting The Whale, aunque no me gustara, es que es un libro que se nota que fue escrito con cariño y con dedicación.

Not Forgetting The Whale narra las peripecias de Joe Haak, un matemático trabajando como predictor económico, al escapar de su lugar de trabajo después de dejarlo aparentemente en la bancarrota tras la errónea predicción hecha por un programa que el mismo construyó, Cassie (así se llama el programa). Atormentado por el desastre causado y la eventualidad de irse a la cárcel y perderlo todo, Joe Haak escapa hasta donde el diablo perdió el poncho y llega a St. Piran, un pueblito costero donde todos son amigos y cooperan entre sí. Su llegada al pueblo, que no es precisamente tradicional, va vinculada con la aparición de una ballena delfín que, aunque esporádica y casual, se hallará presente hasta el final del relato; mientras el mundo parece sumirse en un apocalipsis que afortunadamente no tocará de forma tan violenta a St. Piran gracias al aislamiento que en oportunidades anteriores habría podido ser considerado negativo, y la bondad y generosidad de Joe.

Not Forgetting The Whale está escrito de forma amable, tiene un Inglés muy sencillo pero bonito, y es de muy rápida lectura (considerando el agotamiento de la universidad y la cantidad de distracciones que he tenido últimamente, hace tiempo que no podía terminarme un libro en menos de un mes). Como recurso, utiliza saltos temporales que le añaden una ligera pero estéticamente agradable complejidad a la narración, presenta bellas y entrañables imágenes de un pueblo costero y su gente, utiliza recursos tanto sociales como físicos que lo contextualizan en el presente (tecnología, redes sociales, la cotidianidad y el no-escándalo ante personajes homosexuales), propone un interesante contraste entre la vida citadina centrada en el interés personal versus la vida en comunidad de un pueblo, y finalmente desarrolla un escenario apocalíptico realista y convincente.

Sin embargo, ahora vienen los peros.

A mí parecer, a mi lectura, en mi opinión, Not Forgetting The Whale tiene – lamentablemente – muchos peros: en los personajes, en la narración, en el desarrollo de la trama. Tendría que hacer muchos spoilers para poder especificar cada uno de los puntos como me gustaría, pero intentaré ser lo más concreta posible sin dar tantos detalles del libro, en caso de que alguien todavía quisiera leerlo después de ésta crítica.

En primer lugar, los personajes. Los personajes de Not Forgetting The Whale son simpáticos, entrañables, dulces, amables y son todos buenos (aunque a ratos parecieran identificarse personajes antagónicos, lo cierto es que ninguno lo es realmente). También son numerosos, y el autor se da el tiempo de entregarle al lector una pincelada de cada uno de ellos. Sin embargo, el problema es– sentí – que absolutamente ninguno de los personajes estaba realmente desarrollado. El personaje principal sí, quizá no de la forma que me habría gustado, pero considerando que son más de 350 páginas que circulan a su alrededor, sí está algo desarrollado. Pero hasta ahí nomás llega. Absolutamente todos los demás personajes, incluso los secundarios con destacables relevancias, son desarrollados de forma tan superficial que a ratos se dificulta la validez de los distintos tipos de vínculos que el personaje principal desarrolla con ellos.

En segundo lugar, la narración. La narración en general está bien, tal y como decía anteriormente, Not Forgetting The Whale es un libro que está escrito de forma amable, bonita y en general eficiente. Las críticas que tengo al respecto no son muchas ni muy importantes pero no podía guardármelas: lo que me incomodó más fue la predictibilidad. Por supuesto, no toda la obra fue predecible, pero sí importante número de diálogos, eventos, situaciones. Y lo que como lector se podía predecir, no era precisamente satisfactorio.

Ahora, el desarrollo de la trama. Creo que éste aspecto es el que tendrá más peros. ¿Por dónde partir? Creo que lo que más me desagradó de la novela fue la tajante falta de realismo en muchas circunstancias. La falta de realismo en la literatura nunca es un problema, a menos que estés intentando escribir una novela que luzca realista (dah) y aquél era el caso de éste libro. Si bien anteriormente mencioné que el escenario apocalíptico había sido logrado muy bien de forma realista, es lo único. El autor daba muchos datos para hacer situaciones inconcebibles sumamente factibles, lo que de haber sido realizado correctamente podría haberse logrado, pero en general quedaban muchos cabos importantes sueltos que daban como resultado un escenario incompleto e incoherente.

Por ejemplo, un spoiler no muy importante: hay una parte en que el personaje principal organiza a todo éste pueblo, St. Piran, para salvar a una ballena varada (la ballena). Primero, la forma en que el narrador de la historia justifica que todo el mundo acudiera al llamado de éste extraño era que “había algo en él…” (okey). Segundo, Joe no solo convoca a un par de personas, sino que espectacularmente todos con quienes se encontraba quedaban tan convencidos con su mirada y su llamado de ayuda que no solo iban ellos, sino que convocaban a absolutamente todas las personas que conocían, provocando que literalmente todo el pueblo terminara en la playa para ayudar, ya. Todo esto lo concedo, a regañadientes pero lo concedo. Sin embargo, posteriormente se narra cómo Joe, con sus habilidades de liderazgo y la admiración irracional del pueblo para con un extraño cuyo único logro fue varar pilucho en sus playas, logra dar instrucciones y organizar verbalmente a todo el pueblo para salvar a la ballena. Así nomás, en una playa, sin megáfonos, sin acústica, a pulmón pelado: organizar a prácticamente todo un pueblo. Esta parte me pareció llanamente desprolija, y me molestó mucho porque habría sido muy fácil darle un realismo acabado diciendo “y encontró un megáfono en no sé dónde y organizó a toda la gente”, pero no.

Así como en el caso anterior, el libro está repleto de semejantes situaciones con una falta de realismo visceral. Y un punto que empeora todo, es la absurda cursilería de muchos eventos o muchos argumentos dentro del libro. Yo soy una persona sumamente cursi, pero gran parte de la cursilería presente en el libro era sencillamente tan torpe, tan poco realista, habiendo podido afirmarse de la emocionalidad tanto de los personajes como del lector, que me molestó profundamente. Un ejemplo de la cursilería del libro sin hacer un spoiler muy inmenso: el libro entero termina sustentándose en el hecho de que la humanidad resulta ser buena y cooperadora en tiempos de crisis ¿qué puede ser más cursi y (a mi parecer) menos realista que eso?

Otro pero importante: la rarísima e incompleta emocionalidad de los personajes. Esta me pareció una falencia grave. El libro a ratos tiene indicios de bastantes tipos de contenido: misterio, crimen, romance. Ninguno de los temas termina desarrollándose propiamente, pero el de “romance” tiene algunas apariciones más numerosas para ser considerado. El tema es que el romance en el libro es llanamente bizarro. Acá algunos pequeños spoilers para ejemplificar, si no quiere leerlos, sálteselos:

1. Primero resulta que a Joe le empieza a gustar Polly, la esposa coquetona del párroco del pueblo. Todo bien hasta ahí, el coqueteo es mutuo, la relación tiene potencial de un romance interesante. Sin embargo, el coqueteo se ve repentinamente interrumpido por asuntos de la trama sin que Joe y Polly puedan manifestar lo que sienten el uno por el otro; toda su relación queda reducida a miradas y pestañeos coquetones, absolutamente nada más. Concedámosle a los personajes que pueden haberse enamorado a primera vista, esas cosas pasan, especialmente en los libros; sin embargo, llega un punto en que durante 2/3 del libro Polly y Joe no pueden comunicarse, y no es que Joe transforme el amor que siente por Polly en una suerte de animita, como muchos héroes románticos de la literatura han hecho; Joe tan solo se acuerda de Polly de vez en cuando con ese “ay me gusta” del principio.  Todo bien hasta aquí, nada raro. El tema es que cuando finalmente se comunican, resulta que Joe la ama, la ama ¿qué? _Y le declara su amor y todo, y Polly reacciona como si ello fuera sumamente obvio pero contestando que es imposible que estén juntos, porque él no es para ella o ella no es para él. La verdad es que no queda muy claro porque la sarta de argumentos que suelta Polly no tiene mucho sentido. Y todo partió como un coqueteo, y quedó como un coqueteo, y ninguno de los dos se acordaba tanto del otro pero resulta que se amaban ¿okey? _Todo resulta tan confuso e inconexo como la desprolija redacción con la que lo describí.

2. Otro ejemplo de la bizarra emocionalidad de los personajes: durante todo el libro se sabe que Joe escapó de Londres tras dejar la aparente embarrá con su programa predictor económico. Una de las personajes, Demelza, el estereotipo de la escritora romántica, sola, fumadora y de ideas liberales, está ensañada con que Joe realmente escapó por otro motivo de Londres. Demelza insiste en que podría haber sido una muchacha, y cuando en un momento Joe dice que sí, que “podría ser”, resulta natural pensar en una mujer con la que Joe tenía affairs en la oficina porque hasta entonces no se ha mencionado jamás a absolutamente ninguna otra mujer con la que Joe podría haber tenido algún tipo de vínculo. Pero no. Casi al final del libro, de pronto, de la nada, Joe cuenta la historia de esta mujer: Clare, de la que supuestamente estuvo enamorado porque ella le movió el poto (literalmente), fueron a comer, y se acostaron. Concedo que Joe podría haber estado enamorado de ella, la literatura y la vida real está repleta de personajes idealistas que ven amor en la llana reacción de la carne (yo soy un poco así, ñoña y cursi), pero lo que me parece ridículo es que se pretenda que nos traguemos que esta tal Clare fue importante para Joe cuando la menciona incidentalmente tan solo al final del libro, y durante todo el resto de la narración ni siquiera se acuerda de ella, Clare ni siquiera parece existir (al contrario de otros personajes que sí existen de forma uniforme durante el resto de la novela, y que son importantes para Joe aunque no se hallen físicamente con él compartiendo en sus peripecias).

Como éstos dos ejemplos anteriores, podría dar varios más en los que la forma en que las emociones de los personajes funcionaban me dejaban con la poderosa sensación de “¿Qué hueá?”, pero terminaría contándoles todo el libro.

Otro aspecto que me molestó profundamente y que diría es lo que menos me gustó de todo el libro fue: el final. Pero esa parte no se las puedo contar, aunque me encantaría. Si algún día alguien quiere saber qué fue lo que me dejó indignada del final, siéntase libre de preguntármelo y se lo puedo contar por una vía menos pública.

Para finalizar mis críticas – lamentablemente – negativas del libro, quisiera mencionar la nula emocionalidad que el libro me produjo como lectora. No me emocioné en ninguna parte, no se me apretó el corazón en ninguna parte, no me asusté en ninguna parte, no sufrí en ninguna parte. El ente antagónico del libro, que no es ningún personaje sino que más bien “el apocalipsis” y los propios demonios del personaje principal, no son especialmente intensos, ni desarrollados, y se solucionan muy rápido. 

Al final, mi amor por el libro terminó siendo inversamente proporcional a mi amor por su portada, lo que nos lleva a la histórica lección de: la portada no significa absolutamente nada del interior del libro.

¿Si recomendaría este libro? Sinceramente, no. No es un libro pésimo, no me malentiendan. Tal y como mencionaba anteriormente, es un libro que se lee rápido, de Inglés sencillo, y que no demanda un especial esfuerzo de parte del lector para tomarlo y abrirlo. Pero es un libro MEH. Un libro que no deja lecciones, no suscita especiales reflexiones en el lector, no emociona, no entretiene especialmente, y un libro que personalmente olvidaré con rapidez. Existiendo tantos libros que logran precisamente lo contrario (sí emocionan, si hacen reflexionar, si entretienen) me parece una pérdida de tiempo y energía el intentar leerlo si tus circunstancias no te obligan a ello.

Estimado John Ironmonger, gracias por seguirme en twitter, pero no me gustó su libro, lo siento de todo corazón. Con una portada tan bonita, realmente quise disfrutar de su libro, pero no se pudo. Aprecio de todas formas el cariño que le puso a la construcción de su obra.

Ahora me iré de lleno a seguir con el suspendido Dr. Zhivago, y espero volver pronto una crítica un tanto más positiva que ésta. ¡Por cierto! Para los que todavía no sabían o no participan, les cuento que estoy llevando a cabo un concurso en el que regalaré el libro que el ganador quiera de máximo 20 dólares en Bookdepository. Para más información, click aquí. Y como siempre, muchísimas gracias por leer <3 por comentar, por su apoyo, y por la simpatía que siempre me transmiten ¡Ahora mismísimo me pondré al día contestando los comentarios! Un abrazo muy grande. 

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