viernes, 18 de abril de 2014

Actualización personal, práctica docente, los últimos días.

Hace mucho tiempo que no actualizo el blog. Tengo la sensación de que he dejado una especie de manto depresivo permanente considerando que el blog lleva mucho tiempo con esa entrada como última entrada, otro de los muy desafortunados encuentros que hemos tenido mi familia y yo con algunos ladrones malnacidos. Sí, todavía tenemos miedo. Sí, todavía no terminamos de tener conflictos de éste tipo. Todavía me torturo con el recuerdo de mis cosas robadas antes de quedarme dormida. Hace algunos días volví a llorar de pura frustración, cuando encontré la batería de mi T3i que a los ladrones se les cayó por el camino… pero lo cierto es que en medio de los tiempos difíciles por los que mi familia y yo estamos pasando, también han pasado cosas bonitas que me gustaría compartir.

Quizá uno de los eventos más notables ha sido el inicio de mi práctica docente. Ya llevo 4 semanas ayudando y el próximo martes se supone que debería dar mi primera “clase” oficial. Ha sido una experiencia infinitamente más enriquecedora de lo que pensaba que sería.

Les contaré con sinceridad. Yo detestaba a los niños, en serio. Se me acercaban en el supermercado o me tocaban en la micro y se me revolvían las tripas, me repugnaban. Sin embargo, supongo que todo se ligaba a las malas experiencias que tuve con niños cuando yo misma era niña (alguna vez me dejaron a cargo de dos niñitos menores que yo, los niñitos se pegaron, a mí me echaron la culpa y yo los odié para siempre), porque lo cierto es que hasta el día de mi práctica jamás había tratado con niños realmente. No es que ahora me encanten, pero sin duda podría decir que me he reconciliado con la imagen que tenía de los niños, y que al menos mis niños, los de un segundo y un tercero básico con los que estoy haciendo mi práctica, son adorables.


El colegio ha sido infinitamente cordial conmigo. Antes de iniciar mi práctica, me parecía lógico que me tratarían como un cacho, al fin y al cabo, se podría decir que me estaban haciendo un favor. Sin embargo, desde la directora hasta mi profesora guía me han hecho sentir una de las personas más bienvenidas del mundo. El ambiente que existe en la sala de profesores es muy agradable, mucha cordialidad profesional, y un cariño genuino que no llega a ser invasivo. Me gusta mucho. El martes pasado celebraron los cumpleaños de Marzo con un desayuno en el primer recreo, y me invitaron a tomar un tecito, comer un pedazo de pie de limón y un sanguchito.

Las anécdotas que tengo con los niños son infinitas, necesitaría demasiado tiempo para contarlas todas, y eso que llevo muy poco tiempo trabajando con ellos todavía. Pero la reflexión más importante que podría hacer después de tener contacto con ellos, es que son un mundo infinito y fascinante por descubrir y analizar. Como persona que gusta mucho del conocimiento, al observarlos, escucharlos y después reflexionar sobre su comportamiento, me siento como si hubiese encontrado una biblioteca maravillosa bajo el mar repleta de un conocimiento que hasta entonces me había sido completamente desconocido.

Ha sido también muy fuerte pasar de decirle “Miss” a alguien, a yo transformarme en una “Miss”, Miss Catalina. El colegio pone mucho énfasis en el aprendizaje del Inglés, por lo que todas las profesoras en el colegio somos Misses. El martes pasado me tocó pasar lista, encargarme sola de un curso por los primeros minutos del día. Entré con un “Good morning children” y los niños corearon “Good morning Miss Catalina”. Parecía algo completamente surreal. Después comencé con los nombres, y todos contestaban “present Miss, absent Miss” y uno que otro me preguntaba “¿Miss, usted nos va a hacer clases hoy?”, “Miss ¿usted está casada?”, “Miss mire mi libro de cocina”.


Me parece que no he compartido con ustedes toda mi historia universitaria, pero en resumen, hasta el día anterior a hacer mi práctica no estaba muy satisfecha ni convencida. Todavía no estoy muy segura, de hecho, hay muchas cosas que me apasionan muchísimo más, como la literatura, la fotografía, el arte, por solo mencionar algunos. Sin embargo, el día de mi primera práctica docente, mientras contemplaba a mi profesora guía hacer clases (a quien estimo con pasión y locura, una muy buena profesora y muy buena persona) pensé “Qué te paguen por enseñar algo que para ti es tan sencillo y además puedas cooperar constructivamente en la formación de estas criaturas tan graciosas… igual me gustaría”.

Desde entonces, ir a la universidad ha dejado de ser un martirio tan hondo. Creo que también influye el que con los años que llevo estudiando me resigné un poco, me cansé de luchar y alegar en contra de la muralla que es la institución de mi universidad y la  - mala, a veces, buena, otras veces - suerte que me tocó en un principio. Es una larga historia que algún día les contaré. Pero se podría decir que también me he reconciliado bastante con mi carrera. No sólo la práctica docente sirvió, sino el que últimamente genuinamente pude darme cuenta de lo mucho que empodera manejar bien un idioma como el Inglés. Todos lo sabemos racionalmente, pero me hicieron falta algunos años para apreciarlo verdaderamente.

Últimamente me ha estado entrando también un orgullo muy bonito por ser profesora. Recuerdo que al principio de mis estudios las personas me preguntaban qué estudiaba y yo contestaba “Pedagogía en Inglés” sin mucho entusiasmo. Sin embargo, cada día estoy más satisfecha de la decisión que tomé, aunque pasara malos ratos al principio y quisiera profundamente fallecer. Hoy me enorgullece decir que estoy preparándome para ser profesora, para formar personas, educar, traspasar conocimiento; me enorgullece poder decir que manejo bien un idioma como el Inglés, y me enorgullece también la responsabilidad y las herramientas que tengo para mejorar, aunque sea un poquito, esta sociedad de la que tanto me he quejado y que tanto he detestado durante tanto tiempo.

La pedagogía es una labor preciosa y trascendental para la construcción de sociedades del progreso, por lo que es vital que Chile se preocupe más de los profesores con los que pretende formar a los futuros miembros de su país.  

En otras noticias, he tenido muy poco tiempo para leer, lo que dentro de todas las historias bonitas previas, me apena un poco. Si bien la universidad ha dejado de ser un martirio tan hondo, ha estado bastante absorbente, como siempre.  

Después de algunos intentos de enganchar con otros libros (a veces no es la época para determinado libro, por lo que los dejo aguardando a que llegue su momento) por fin me metí en The Haunting Of Hill House, por Shirley Jackson. Llevo muy poco, poquísimo para siquiera emitir un buen juicio, 30 páginas. No sé si la historia será buena o mala, sin embargo, con las dos primeras líneas del libro Shirley me enamoró de su forma de escribir. Femenina, suave, delicada, pero implacable, poderosa, efectiva. Espero volver pronto con el review del libro.


En fin. Lamento haber hablado tanto de mí misma, pero me gusta a veces compartir con ustedes lo que siento y que no sean solo catástrofes. Si bien el tiempo escasea, tengo algunas ideas con las que volver pronto al blog, por lo que espero que mi próxima entrada no sea en mucho tiempo más.

Les cuento que también he estado dibujando mucho (especialmente en clases, jeje) y que la red social que más ocupo últimamente es Instagram.


Espero que ustedes se encuentren bien. Que lo que llevan de semestre no haya sido demasiado terrible y que estén pasando por buenos momentos. Aprecio mucho que me lean y absolutamente cada uno de sus bonitos comentarios <3 muchas gracias por el apoyo, especialmente en estos tiempos difíciles.

En fin (he dicho dos veces en fin) espero volver pronto con algo más interesante que mis propias aventuras o desventuras. Adorné un poco este post con algunas fotos de mis Catacosas (de Instagram) para hacer el texto un poco menos aburrido.

¡Un abrazo grande! 

PD. Mis más grandes respetos a don Gabriel García Márquez, un grande de grandes que partió hoy. Don Gabriel parte, pero jamás nos dejará. En su nombre queda su espectacular legado, y sus maravillosas obras. Gracias por repletarnos con el regalo de su literatura don Gabito, se le estima y respeta mucho.

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