viernes, 7 de marzo de 2014

Literatura de terror + anunciando la nueva cabecera creada por el mejor artista de los tiempos.

Hoy vengo a contarles muchas cosas, pero en primer lugar, hay algo muy importante que debo contarles:

Como habrán notado algunos, mi blog tiene nueva cabecera. Y me enorgullece profundísimamente, me llena de amor, emoción e hiperventilación, contarles que el autor de semejante obra es nada más ni nada menos que mi papá

Hace algún tiempo le había pedido si me podía dibujar una máquina de escribir para la cabecera de mi blog. Le describí vagamente lo que más o menos quería y hace algunos días me entregó la maravillosa obra que actualmente pueden ver contemplar en la cabecera. Mi primera impresión fue que casi me morí, porque superó abrumadoramente cualquier expectativa que tenía. Siempre supe que mi papá era un gran artista, pero esta obra reafirmó mi fanatismo: mi papá es el mejor artista y el mejor papá del mundo, gracias papá

Ahora, después de aquella emocionante noticia, a lo que venía.


Hoy, más que a criticar, vengo a sugerir literatura. Y más precisamente, como lo dice el título: literatura de terror.

Siempre he sido fanática de lo paranormal. Entusiasta del ocultismo, curiosa por los fantasmas, los espíritus, las oui-jas, las casa embrujadas, las posesiones, los demonios, los símbolos, etc. Siempre he sido eso sí, muy respetuosa. Pues si bien no creo en ningún Dios ni en ningún demonio, sí creo en el alma, y me parece que jugar tanto con la propia como con las de personas desconocidas podría ser peligroso. Soy de la idea que tal y como existen tipos de seres humanos, existen tipos de almas acorde a los seres humanos que las poseyeron: es decir, almas buenas, caritativas, bonachonas, desinteresadas; como malvadas, enfermas, sugestionadas en vida por la existencia de Dios y Satanás, etc.

Debido a todo lo anterior, siempre he disfrutado mucho de las películas de terror, de las conversaciones cotidianas con personas apegadas a éste mismo gusto, de la adrenalina que produce aquél ligero temor por lo desconocido. Sin embargo, aunque parezca curioso, hasta hace poco jamás había explorado la literatura de terror. Sí había leído libros de ocultismo. Pero no eran historias de terror, no eran novelas, no existía una trama. Eran más bien libros con tecnicismos que describían las propiedades del ectoplasma, por dar un ejemplo.

La verdad es que no sé por qué jamás se me ocurrió leer un libro de terror. Supongo que porque estaba demasiado entretenida queriendo leer otros libros, hay tantos que leer. Pero después de ver El Conjuro (The Conjuring) (película muy entretenida, por cierto, aunque con un final quizá demasiado cursi), quedé con ganas de saber más de los demonólogos Ed y Lorraine Warren, y así llegué a The Amityville Horror (Horror en Amityville), un libro de terror muy reconocido que narra la historia de un casa que alguna vez investigaron estos demonólogos.

The Amityville Horror resultó ser un libro entretenidísimo, mi primer libro de terror. No es muy largo, tiene alrededor de 315 páginas (de esas páginas chiquititas, cortas y angostas), y aunque lo leí en Inglés, fue muy rápido de leer. Debo decir que no era una obra maestra literaria, pero al describir un conjunto de hechos que son intrigantes de por sí, fue como ver una película. Veloz, muy entretenido, muy emocionante y con un poquito de esa adrenalina fantasmagórica que nos gusta sentir a los fanáticos del terror.

La entretención que me produjo leer The Amityville Horror fue tanta, que me decidí a investigar un poquitito más en el género de terror y leer otros libros más.

Fue así como llegué a una larga lista de obras de terror ampliamente reconocidas por su calidad literaria y habilidad de atemorizar a sus lectores, entre cuyos títulos es posible encontrar de todo: alienígenas, monstruos rarísimos, vampiros, niñitos raros, fantasmas, espíritus, hasta historias en las que no existe ni media criatura sobrenatural y el horror está en la realidad misma.

Como mi gusto personal tiende a ir más por el lado de los espíritus en casas embrujadas y los demonios dentro de personas que por el lado de los monstruos o los alienígenas, decidí ahondar por esa área y llegué a dos libros que, me pareció, debían ser los siguientes que debía leer: El Exorcista y The Haunting of Hill House.

Casi todos sabemos de qué trata El Exorcista. La película es muy reconocida, y estoy segura de que todos los que la han visto han sentido aunque sea un ligero escalofrío en la parte que la niñita baja las escaleras haciendo la araña. Sabía que la película estaba basada en un libro, pero por algún motivo sospechaba que con una película tan buena, el libro tenía que ser un poco peor.

Me equivoqué. Acabo de terminar de leer The Exorcist y quisiera decir que estoy sorprendida. El libro es buenísimo. No lo compararía con obras maestra de la literatura como Wuthering Heights, porque lo que ambos libros pretenden plasmar son asuntos completamente distintos. En El Exorcista no encontrarán ni análisis profundos sociológicos, ni psicológicos, ni símbolos literarios. No encontrarán metáforas desarrolladas, ni descripciones adornadas. Sin embargo, encontrarán una narración maestra de una situación que es completamente ajena para la mayoría de los seres humanos corrientes: el proceso de una posesión demoníaca (ya sea real o ficticia) y el de un posterior exorcismo.

Cuando leí El Exorcista esperaba encontrarme con una literatura similar a The Amityville Horror: entretenida pero sin demasiada maestría literaria. Sin embargo, quisiera dejar muy en claro que El Exorcista no es solo un libro muy entretenido, sino que también está muy bien escrito. Y aunque no tiene profundos análisis de nada – como mencionaba previamente – las breves descripciones psicológicas de los personajes que sí tiene, están muy bien logradas, junto al vínculo que le es posible generar al lector con algunos de los personajes principales. También están muy bien logrados los conflictos de fé y el conflicto policíaco que entremedio se mezcla con la línea principal de terror. Los sentimientos que suscita el libro también son amplios: desde risa, hasta exclamaciones en voz alta, hasta algunos escalofríos de leer el libro en la noche, hasta ganas de morder el libro por la exasperación que producen algunas líneas. Y es un libro también muy rápido de leer.

Todavía me queda The Haunting Of Hill House, por la llamada maestra del terror Shirley Jackson. El libro parece prometer que podría que encontrarme con una habilidad literaria digna de los grandes clásicos (de hecho, entiendo que es un clásico), pero solo podré confirmarlo cuando lo lea.

Lo que básicamente quería hacer, con la narración de mi experiencia tras leer dos libros de terror, era invitarlos a leer literatura de terror. Si bien mi experiencia en ésta área es todavía muy reducida (2 libros no son nada), ha sido muy, muy positiva, rápida, eventualmente escalofriante, y muy, muy entretenida

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