domingo, 23 de marzo de 2014

Me encantaría que fuera una mala broma, pero no.

Tercera vez en menos de 4 meses que la seguridad de mi familia se ve violentada. Esta vez le tocó el turno al auto.

La vez que entraron a robar a mi casa, entre las muchas cosas que se robaron, se llevaron también la copia de la llave del auto de mi mamá y la copia de la llave del traba volantes. Desde entonces, hemos tomado medidas de seguridad de forma casi obsesiva, tanto para proteger el auto, como para proteger las pocas cosas que hemos podido recuperar entre tanto. Cuando pensaba en la cantidad de medidas que estábamos tomando, en algún momento me pregunté si no serían demasiadas. Pero después de lo que pasó ésta madrugada, aprendí que no son solo necesarias e importantes, sino que imprescindibles. De hecho, fueron éstas medidas de seguridad al borde de la persecución y obsesión las que nos salvaron de perder el auto.

Anoche nos acostamos tarde, tipo 2 de la madrugada. Hoy despertamos, y el auto estaba abierto y el manubrio maltratado. Los ladrones habían intentado sacar los traba volantes, pero como los habíamos cambiado, fracasaron. Sin embargo, como si se estuvieran riendo de nosotras, e indicándonos que no se han olvidado de nosotros: ahí la dejaron, la copia de la llave del antiguo traba volantes.

El símbolo de la llave es lo que más me conmociona. Por suerte el auto está bien, como tenían las llaves no lo forzaron demasiado, y aunque maltratado, el manubrio todavía sirve para manejar. Sin embargo, lo que más me impacta es que los MISMOS hijos de puta que entraron a mi casa, la violaron, y se robaron todas mis malditas cosas, volvieron. No fue suficiente para ellos con robarse todo lo que teníamos, todavía venían por más. Y sin reparo alguno volvieron a entrar a nuestra propiedad, nuestro patio, e intentaron robarse nuestro auto mientras nosotras dormíamos plácidamente, sin enterarnos de nada.

La peor parte es que todavía podrían volver, otra vez, a intentar arrebatarnos lo poco que nos queda, porque todavía tienen las llaves del auto.

La sola idea me revuelve las tripas.

Sospechamos de unos vecinos. Desde que llegaron, a cada una de las casas de mi barrio han entrado a robar, aunque la nuestra ha sido la más perjudicada. Anoche tuvieron fiesta, todavía tienen los globos colgados en el portón, y con mi mamá sospechamos que en medio de la borrachera, se les ocurrió venir a entretenerse. Aparte del auto, aparentemente también intentaron forzar la puerta de la casa, aunque al parecer con menos ahínco.  

Además del sentimiento de invasión, la parte más terrible diría que es el sentirse completamente desprotegida, especialmente por la ley de tu país. Por un instante sopesamos poner cámaras, pero después pensamos ¿de qué sirve? Total, en el mejor de los casos lograríamos meter preso a uno, pero después todos sus amiguitos vendrían a cobrar represalias quién sabe de qué formas.

¿Qué hacer? No se puede hacer casi nada. Y tengo miedo, porque nada indica que las cosas no se puedan poner peor todavía. Todavía tienen las llaves del auto, todavía pueden querer volver por más. Y a veces temo que entrar a nuestra casa se haya transformado en una entretención para estas personas. Si les entretiene disparar por el pasaje en Navidad, nada indica que no les entretenga entrar a casas ajenas a perturbar existencias. Ya no solo me preocupa que vuelvan a entrar a robar a la casa a pesar de todas las medidas de seguridad que hemos tomado, ya no solo me preocupa que se roben el auto, sino que me preocupa que entren a mi casa mientras yo o mi mamá estemos acá. Que le hagan daño a mis gatos, que nos hagan daño a nosotras.

El tema de las llaves me pareció digno de una película de terror, porque significa que nos recuerdan. Recuerdan el botín que se llevaron de acá, nos tienen en mente, sopesando el momento para volver por el auto. Y como hoy no les funcionó, se rieron de nosotras, nos restregaron por la cara lo victoriosos que huyeron la vez pasada y nos recordaron que todavía tienen poder sobre nosotras.

El verme a mí y a mi familia envuelta en una situación semejante, no puede menos que repletarme de terror, odio, impotencia y desesperanza.

Me encantaría decir “espero no volver nunca más con un post de este tipo”, pero ya no sé si lo espero realmente. A veces pienso que quizá espero más bien lo contrario, que ya estoy preparándome para que esto vuelva a pasar, para que vuelvan por el auto, y quién sabe con qué otra intención más. Ya no sé qué pensar. Solo sé que tengo miedo, por la integridad física de mis seres queridos, mis gatos, y los bienes que mi familia ha adquirido con esfuerzo.

El peor sentimiento de todos es tener miedo en tu propia casa. Ojalá las autoridades se preocuparan. Pero pedirle a las autoridades que se preocupen por algo es como pedirle a los elefantes que vuelen.

Cuídense mucho todos, aprecien el cobijo de sus hogares mientras sientan que los cobija, y escondan sus bienes más preciados de poder hacerlo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Literatura de terror + anunciando la nueva cabecera creada por el mejor artista de los tiempos.

Hoy vengo a contarles muchas cosas, pero en primer lugar, hay algo muy importante que debo contarles:

Como habrán notado algunos, mi blog tiene nueva cabecera. Y me enorgullece profundísimamente, me llena de amor, emoción e hiperventilación, contarles que el autor de semejante obra es nada más ni nada menos que mi papá

Hace algún tiempo le había pedido si me podía dibujar una máquina de escribir para la cabecera de mi blog. Le describí vagamente lo que más o menos quería y hace algunos días me entregó la maravillosa obra que actualmente pueden ver contemplar en la cabecera. Mi primera impresión fue que casi me morí, porque superó abrumadoramente cualquier expectativa que tenía. Siempre supe que mi papá era un gran artista, pero esta obra reafirmó mi fanatismo: mi papá es el mejor artista y el mejor papá del mundo, gracias papá

Ahora, después de aquella emocionante noticia, a lo que venía.


Hoy, más que a criticar, vengo a sugerir literatura. Y más precisamente, como lo dice el título: literatura de terror.