miércoles, 31 de diciembre de 2014

Doctor Zhivago, por Borís Pasternak

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Advertencia. La siguiente reseña y crítica literaria es especialmente larga, por lo que se sugiere leerla acompañada de un tecito y un sanguchito, o un quequito, o un pie de limón, o todos juntos.

* * *

miércoles, 24 de diciembre de 2014

El post de Navidad + información sobre proyecto audiovisual

Y llegó la Navidad ¿se dan cuenta lo rápido que se fue el año? ¿se dan cuenta lo cliché que es la pregunta que acabo de hacer?

Próximamente iniciaré el cierre del año en el blog con múltiples reflexiones, la publicación de los ganadores del concurso (resultado que espero tener para antes de fin de año, por mientras les recuerdo que todavía pueden participar, haciendo click aquí) y espero poder terminar Dr. Zhivago antes del 31 de Diciembre para poder cerrar de forma precisa el 2014 con una última reseña. Después, para el 2015, se vienen muchos, muchos proyectos emocionantes.

Pero antes, por supuesto, quería desearles una muy Feliz Navidad. Como atea y reacia a las instancias obligatorias para entregar regalos y comprar de manera compulsiva, la Navidad no es demasiado especial para mí. Sin embargo, debo decir que la disfruto como excusa para dibujos, decoración, dar y recibir regalos (con personas determinadas), comer en exceso, fingir que estamos en época de nieve y chimeneas encendidas, escuchar a mi abuela cantar en polaco, y pasar un momento familiar. Por lo mismo decidí hacer éste dibujito, entre humorada y simpatía Navideña, riéndome un poco de los muchos ateos que disfrutamos de la Navidad a pesar de ser estrictamente una celebración religiosa.

martes, 2 de diciembre de 2014

Reflexiones sobre la percepción

Hoy no vengo a contar nada relevante ni nada literario, e incluso quizá nada interesante. Hoy vengo a compartir una de las muchas reflexiones que generalmente me rondan por la cabeza y que hoy se me ocurrió plasmar de forma escrita.

Siempre me ha llamado poderosamente la atención el fenómeno de la percepción. ¿Se han dado cuenta que el percibir es un proceso sumamente íntimo y personal y que está condicionado a lo que somos, a lo que hemos experimentado, vivido, a como hemos sido criados, a lo que consideramos correcto, incorrecto, y un largo etcétera personal? La percepción está en todo, supongo. Todas éstas son cosas que pienso como persona natural, jamás he leído al respecto, aunque me gustaría mucho (si alguien tiene textos para recomendarme al respecto se agradecerán).

Pero hoy me quedé reflexionando especialmente de la percepción que tenemos de nosotros mismos, al asumir tajantemente el hecho de que nosotros nos percibimos de forma distinta a como nos percibe el resto. Me parece que todos lo sabemos ¿pero se han preguntado alguna vez cómo sería verse como el resto del mundo lo ve a uno? Tanto física como psicológicamente.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Not Forgetting The Whale, por John Ironmonger

Es sábado por la tarde (al menos lo era cuando comencé a escribir esto). Después de varios días seguidos de calor infernal, afuera llueve, la temperatura desciende, un café con leche humea en mi velador y la Misiu se me acurruca entre las mantas que me cubren mientras escribo esto. Han sido días agradables; se acabó mi práctica, se acabaron las clases en mi universidad, y tan solo falta que me den un par de notas para saber si ya estoy oficialmente de vacaciones o no. El jueves pasado cumplí mi sueño de poder subirme y andar “por mi cuenta” en un longboard y hoy, después de 10 años, volví a patinar (en patines). La productividad y la emoción de las vacaciones comienzan a sentirse.

Además de lo anterior, hace un par de días me terminé Not Forgetting The Whale, el segundo libro que me envió Bookdepository para reseñar, y hoy vengo a contarles lo que me pareció.

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sábado, 22 de noviembre de 2014

CONCURSO + información anexa

Y se está terminando el semestre. Todavía falta, pero poquito, poquito, cada vez menos.

Como siempre, tengo hartas cosas que contarles, muchos proyectos, lecturas y críticas en mente, pero hoy vengo (por fin) a ejecutar algo que - espero - sea entretenido para ustedes y amenice un poco el fin de éste año/semestre, el cuál ha sido particularmente especial para mí y espero que también lo haya sido para ustedes: 

EEEEE

sábado, 15 de noviembre de 2014

Favoritos de Octubre + información extra desorganizada y cursi

Es viernes (POR FIN _ ) y casi las 9 de la noche en punto. Acabo de despertar de una larga y merecida siesta después de pasar un día agotador luchando en la calurosa jungla de asfalto, la cual hoy estaba más caótica que de costumbre después de la falla masiva del metro. Apenas llegué a casa, me quité los zapatos, me eché en la cama, suspiré, cerré los ojos y me quedé dormida. Un instante de paz, por fin, considerando que estos últimos días han sido tanto emocional, como física, como mentalmente intensos y que a estas alturas del año las energías ya no son las mismas.

Ya estamos a mitad de Noviembre, pero desde que terminó Octubre que vengo intentando hallar un momento entre todo lo que tengo que hacer para la U para compartir con ustedes algo que hace mucho tiempo quería intentar: Dejar registro de los favoritos de cada mes. Recuerdo que en Agosto me descubrí intentando empezar con un “Los favoritos de Agosto” pero no podía recordar en un solo instante todo lo bello que me había pasado durante un mes. Por mismo, cuando empezó Octubre y las eventos bellos comenzaron a sucederse, comencé a tomar notas en mi celular de todas las cosas que me iban emocionando en el trayecto, hasta que terminó Octubre, y en el primer instante de tranquilidad que tuve, hice algunos dibujos, aprovechando también la oportunidad para seguir soltando la mano en esta actividad que tanto me gusta pero a la vez tanto me cuesta a veces.

Actualmente estoy anotando las cosas bellas de Noviembre y estuve a punto de no aguantarme y escribir de sopetón dos meses juntos, pero me pareció que si ya tenía los dibujos de Octubre hechos, quería conservar un orden e ir de a uno. Espero que no postear “Los Favoritos de Noviembre” en Navidad zi.

El proyecto me pareció especialmente bonito, porque además de ser una oportunidad para desarrollarnos en distintas áreas (dibujar, escribir, fotografiar, etc) ayuda a tomar consciencia de la cantidad de cosas positivas que pueden ocurrir en un breve periodo de tiempo como un mes. En medio de lo inherentemente emo que soy, todo emprendimiento que ayude a contemplar las cosas bonitas de la vida me parece apreciable y considerable. Realmente recomiendo hacer esto, aunque sea como un ejercicio personal.

Ahora, procedamos: 

domingo, 12 de octubre de 2014

Recientes adquisiciones literarias, agradecimientos (cursis) y reflexiones anexas


Es domingo. El crudo invierno ha dado paso, últimamente, a días ligeramente más cálidos, con un sol que insola pero una brisa que refresca. Un clima preciso para salir a caminar – con bloqueador zi –, disfrutar de prendas más ligeras, el olor de las flores, y de la tibieza general del ambiente y los sentimientos. Pero yo estoy acá, resfriada, sin poder ir a la Expo foto, y como ya terminé de planificar la clase que me irán a supervisar el miércoles (y por la cual estoy terriblemente nerviosa), decidí darme el gusto de escribir para el blog mientras me tomo una agüita de miel con limón para la amigdalitis y me conformo con la tibia temperatura que entra por mi ventana.

Originalmente iba a escribir sobre otra cosa, pero ayer me llegó por correo el segundo libro que Bookdepository me envía para reseñar y se me ocurrió que quizá podría contarles de mis últimas adquisiciones librístico-literarias, los libros que me gustaría adquirir en el futuro cercano, y los libros que básicamente están en mi lista “para leer lo antes posible”.

Antes de proceder eso sí, quisiera darme el gusto de referirme a algo muy bonito que ocurrió el lunes y que despertó en mi todas las emociones cursis disponibles en mi repertorio, pero que también me atemorizó hubiese podido ser incomprendido o mal interpretado. Me disculpo desde ya si me extiendo un poco mucho en ello.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Corazón feliz

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Son las 11 de la noche. Después de un día largo acompañando a mi mamá en su operación, volando a la universidad, volviendo al hospital, regresando a casa, y hallándome aquí subiendo mis últimos tres rollos de fotos análogas, me embriaga un sentimiento que no quería quedarme sin compartir.

Recuerdo como hace algunos años, cuando seguía a varias bloggeras extranjeras y contemplaba las fotos análogas de sus aventuras, un sentimiento desesperanzador me atrapaba el corazón y me retorcía las tripas. ¿Por qué yo no podía tener fotos tan bonitas como las de ellas? ¿por qué no tenía personas a quienes fotografiar con sonrisas espontáneas en los rostros mientras disfrutaban de helados o paseaban por bosques?

A veces intentaba echarle la culpa al hecho de que eran extranjeras, “esque Chile es fome y en el extranjero es todo mejor y más simple y no hay ladrones que te roben las cámaras en las calles”. Pero un día fui sincera conmigo misma y asimile que no tenía fotos como aquellas porque no estaba realmente viviendo aventuras dignas de fotografiar. Porque no estaba relacionándome con nadie genuinamente interesante. Porque no estaba viviendo nada muy digno, la verdad. No estaba viviendo nada. Y las tripas y el corazón se me retorcían porque no sentía que hubiese nada que pudiese hacer. Era una niña antisocial, temerosa del exterior, con una vida fome. Solo la esperanza de “ojalá algún día superar las trabas que me impiden vivir aventuras” me permitía suspirar, apagar el computador, irme a dormir y despertar al día siguiente para seguir sumida en mi rutina.

Hace 5 meses mi vida dio un vuelco en 180º. Me caí, y pensando que no podría levantarme nunca más, me levanté. Y contemplé todo lo que tenía por delante, las torpezas que me estaban deteniendo, lo mucho que tenía que ganar y lo poco que tenía que perder. Y sin darme cuenta, de pronto me hallaba y me hallo en el que – siento – es genuinamente el mejor momento de mi vida hasta ahora.  

Como todos, he pasado penas. Me ha dolido el corazón, la guata, la cabeza. Pero más allá de pequeños tropiezos, estos últimos 5 meses el sentimiento que ha predominado ha sido el de una inmensísimamente dulce satisfacción. Un orgullo de mi misma por haber superado mis miedos, un orgullo de mí misma por sentirme más valiente, más grande, más madura, más fuerte. Y rodeada de un cariño inimaginable de todas las personas maravillosas que hoy tengo en mi vida y que no tenía hace 5 meses.

Me doy cuenta de forma tangible de éstos hechos contemplando rostros, sonrisas espontáneas, caras nuevas, aventuras, en las fotos que revelé (y que pueden ver más abajo). Y eso que faltan personas, y eso que podría haber tomado más fotos. Esto es lo que quería vivir siempre, esto es lo que quería hacer, así es como quería sentirme. Ésta es la vida que quería vivir: una digna de fotografiar, una digna de narrar, una digna de la cual inspirarse.

Esto está recién comenzando, y aunque a veces el futuro me asusta, por primera vez no tengo miedo de sentirme sola, ni miedo de volver a sentir que mi vida es una masa gris y aburrida, ni miedo de que la rutina me atrape.

Hoy me siento feliz, como hace muchos años no me sentía. Y en parte también tengo que agradecérselo a ustedes.

domingo, 31 de agosto de 2014

Traducciones y versiones reducidas + actualización personal

Y es domingo, y se fue el fin de semana, y el poco tiempo libre que tuve para dedicar a las cosas que me gustan se pasó volando. He escrito poco en el blog últimamente, lo que me pone algo triste, pero la universidad ha estado muy demandante y fome lo que lamentablemente me deja con poco tiempo para hacer realmente cualquier cosa. Me disculpo, con ustedes y conmigo misma.

Nunca he hablado propiamente de ésto, pero las personas que me leen por algún tiempo puede que hayan inferido que no lo paso especialmente de lo lindo en mi carrera. Si bien lo que estudio no me molesta, y me he enamorado de la pedagogía y el Inglés por separado, lamentablemente no es lo que me apasiona ni mucho menos mi vocación. Estoy estudiando esta carrera por necesidad, y si bien cuando termine (lo que afortunadamente ocurrirá muy pronto) pretendo re-encauzar mi vida en dirección a mis pasiones y vocación artística, es especialmente agotador dedicar tanto tiempo a algo que no te llena realmente, y que el tiempo que le puedes dedicar a lo que te llena sea tan poco.

Pero no importa, no importa porque ahora mismo estoy acá, escribiendo, y a pesar de esa introducción con un deje ligeramente emo, las cosas con las que la vida me ha sorprendido este último tiempo han sido interesantes, bellas, emocionalmente challenging y por sobre todo: nuevas. He experimentado alegrías muy intensas y algunas penas, pero el saber que estoy viviendo una etapa de cambios y adquisición de conocimiento me llena con una felicidad superior a cualquier pena torpe por aquí o por allá. Y aunque las instancias para escribir en el blog escasean un poco, estoy repleta de ideas y proyectos a realizar tanto por mi cuenta como con bellas y entusiastas personas que han llegado a mi vida en el momento preciso <3

Sin embargo, yo no venía solamente a hablar de mi vida.

La semana pasada (¿o hace un poco más de tiempo incluso?) recibí un comentario sobre mi opinión acerca de las traducciones en esta entrada, y me dejó reflexiva, pensando que quizá sería interesante ahondar en el tema. Para la persona que me escribió el comentario: no quiero que piense que esta es una “respuesta enojada” ni nada, al contrario, agradezco que manifestara su desacuerdo e invito a cualquier persona que esté en desacuerdo con lo que me aprontaré a escribir (y con cualquier cosa que escriba, realmente), a que lo manifieste y me explique sus argumentos (siempre que sea con buena onda, tal y como lo hizo la persona que comentó).

Hoy vengo a hablar sobre dos temas que considero ligeramente polémicos en lo que respecta a literatura y son:

martes, 26 de agosto de 2014

Un pequeño tributo a Julio Cortázar en su centenario

Un día como hoy hace exactamente 100 años nació cronopio padre, el escritor con cuya literatura más me he sentido identificada en la vida, mi escritor hispanohablante favorito, Julio Cortázar.

Con mucha dificultad recuerdo los cumpleaños, y siendo completamente sincera, suele ser alguna otra persona o red social la que me recuerda de los cumpleaños de mis cercanos. Sin embargo, hoy recordé el centenario de Julito, y recordé que casualmente el lunes – mientras me preparaba para la universidad, el peor momento - había escrito un brevísimo cuento propio como tributo a Historias de Cronopios y de Famas.

Pensaba publicarlo el fin de semana junto a una entrada más desarrollada  que redimiera mi ausencia en el blog desde que volví a clases (estúpida universidad absorbe tiempo L) pero me pareció que no podía desaprovechar este momento.

Mi cuento es torpe, corto y casi no tiene edición por lo que ni siquiera vale la pena compararlo con los de Julito; sin embargo, también es flan de sentimientos como el cronopio que soy por dentro. Hoy le dedico este torpe cuentito a ese caballero que me habría gustado tener de amigo personal, tío, abuelo, vecino y/o conocido incidental.

Muy feliz cumpleaños don Julito Cortázar, gracias por existir, por crear arte, literatura, cronopios, realidades surreales. Se lo quiere con todo el corazón, y se lo extraña.

sábado, 9 de agosto de 2014

Leer en Inglés + mensaje cursi

Y se terminó la primera semana de clases EEE, lo que significa que todavía tengo un instante para mí, mi escritura torpe y el blogsito antes de que el semestre se ponga hardcore y tenga que dedicar hasta el tiempo que utilizo para ir al baño para estudiar y hacer trabajos.

Hoy vengo a contarles de algo que espero sirva de ayuda y ligera relevancia pública, pero antes, hay algo que tengo que decirles sobre los comentarios… y me daré la libertad de ponerme cursi y contarles una historia cursi.

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domingo, 3 de agosto de 2014

Artes varias y el fin de las vacaciones de invierno


Y se terminaron las vacaciones. Mañana vuelvo a clases, lo que produce una tristeza muy honda en mi corazón, pero me consuelo pensando que cada vez me falta menos para terminar mi carrera y ser libre de finalmente tomar el rumbo que quiero tomar EEEE ¡tres semestres! yaju (mis estudios universitarios son un tema sobre el cual vengo diciendo hace mucho tiempo que algún día dedicaré un post completo). Pero hoy no vengo a lamentarme sobre mi regreso a clases sino a compartir con ustedes las artes varias que amo además de la Literatura, y que se notan a través de mis redes sociales pero de las cuales nunca había hablado propiamente hasta ahora (y que casualmente he explotado mucho durante estas vacaciones de invierno).

sábado, 26 de julio de 2014

El post de música (incluye playlists)


Hoy, por primera vez en el blog, vengo a conversarles de música. Advierto que será una entrada completamente carente de relevancia pública y desde ya les agradezco en caso de que alguien vaya a leer un puñado de observaciones personales.

lunes, 23 de junio de 2014

Libros que requirieron tiempo para ser significativos, parte 1



¿No le ha pasado que a veces terminan un libro, dicen “meh”, se preparan inconscientemente a reducirlo a la porción de “asuntos irrelevantes” de su cerebro y de pronto se dan cuenta que lo recuerdan constantemente durante la cotidianidad de sus días? ¿no? ¿soy muy rara? A mí me ha pasado con varios libros, y hoy vengo a contarles de tres de ellos.

Cuando terminé Demian (Hermann Hesse), American Psycho (Bret Easton Ellis) y Tokio Blues (Haruki Murakami) experimenté un sentimiento bastante similar con los tres: me habían dado igual. Incluso, me atrevería a decir que sentí un ápice de decepción, disgusto, inconformidad. No escribí reseñas ni de Tokio Blues, ni de Demian (la de American Psycho esta aquí) sin embargo recuerdo bien lo que me molestó de cada uno de los libros.

La primera vez que leí Demian estaba en el colegio. No recuerdo en qué curso exactamente, pero el libro no significó mucho para mí. No recuerdo nada que me molestara particularmente, pero sencillamente lo olvidé, como otros libros que me obligaron a leer en el colegio. En el caso de Tokio Blues, recuerdo que lo leí cuando todavía estaba en el colegio, sino me equivoco en tercero medio, y esa mezcla entre descripciones sexuales muy explícitas y sentimientos depresivos me dejó con una sensación perturbadora en la boca del estómago. En el caso de American Psycho, tal y como lo menciono en mi reseña, el final me decepcionó, sentí no que llevaba a ninguna parte.

Es interesante como la madurez, el crecer, el vivir (yia, le estoy poniendo mucho color) ayuda a contemplar las cosas de un prisma distinto, y me alegra notar que hoy puedo apreciar cosas que algún tiempo atrás no pude. En el caso de los libros, no es que las cosas que mencioné anteriormente no existieran, o desaparecieran. Aquellas características que menciono de American Psycho y Tokio Blues efectivamente son así, sin embargo, con el tiempo esas características mutaron y pasaron de ser cosas que me parecían negativas, a interesantes o incluso positivas; otras también pasaron a segundo plano, asuntos que me resultaban relevantes dejaron de serlo y de pronto me hallé apreciando mucho esos libros, guardándolos en mi memoria con un cariño especial.

Les contaré, uno por uno.

sábado, 21 de junio de 2014

The Haunting Of Hill House, por Shirley Jackson


Finalmente, finalmente, después de un semestre largo y particularmente difícil, me terminé The Haunting Of Hill House, por Shirley Jackson. Siento que hace tanto tiempo no escribo una reseña, que temo que me salga fea y mala, por lo que desde ya me disculpo ante una eventual falta de prolijidad.

sábado, 31 de mayo de 2014

Actualización personal: buenas noticias

Y se fue Mayo, y con él se terminó también mi mala racha, porque he decidido que ya no puede ocurrirme absolutamente nada más malo. En la lista de cosas malas que podían ocurrirme, a principios de Mayo ocurrió la peor, por lo que ya no queda nada peor que pueda pasar. Desde entonces que solo pueden ocurrirme cosas buenas, porque como decía Tyler Durden de Fight Club (Chuck Palahniuk):

“Only after disaster can we be resurrected. It's only after 
you've lost everything that you're free to do anything.”

(Es solo después del desastre que podemos resucitar. Es solo después de 
perderlo todo que eres libre de hacer cualquier cosa.) 

sábado, 26 de abril de 2014

Tips de lectura para personas con poco tiempo.

Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir esta entrada. Vengo recopilando las ideas y la intención hace tiempo, y finalmente el lunes me decidí a escribir esta serie de tips con cosillas que me habría gustado recibir antes de que tuviera que descubrirlas por mí misma. Intenté publicar la entrada durante la semana, sin embargo – para variar – el tiempo escaseó bastante, y además del texto quería colocar algunas imagencitas que amenizaran la extensión del texto. De todas formas, hoy estoy acá, por lo que dejo con ustedes:


Ojalá les sirvan y gusten.

viernes, 18 de abril de 2014

Actualización personal, práctica docente, los últimos días.

Hace mucho tiempo que no actualizo el blog. Tengo la sensación de que he dejado una especie de manto depresivo permanente considerando que el blog lleva mucho tiempo con esa entrada como última entrada, otro de los muy desafortunados encuentros que hemos tenido mi familia y yo con algunos ladrones malnacidos. Sí, todavía tenemos miedo. Sí, todavía no terminamos de tener conflictos de éste tipo. Todavía me torturo con el recuerdo de mis cosas robadas antes de quedarme dormida. Hace algunos días volví a llorar de pura frustración, cuando encontré la batería de mi T3i que a los ladrones se les cayó por el camino… pero lo cierto es que en medio de los tiempos difíciles por los que mi familia y yo estamos pasando, también han pasado cosas bonitas que me gustaría compartir.

Quizá uno de los eventos más notables ha sido el inicio de mi práctica docente. Ya llevo 4 semanas ayudando y el próximo martes se supone que debería dar mi primera “clase” oficial. Ha sido una experiencia infinitamente más enriquecedora de lo que pensaba que sería.

domingo, 23 de marzo de 2014

Me encantaría que fuera una mala broma, pero no.

Tercera vez en menos de 4 meses que la seguridad de mi familia se ve violentada. Esta vez le tocó el turno al auto.

La vez que entraron a robar a mi casa, entre las muchas cosas que se robaron, se llevaron también la copia de la llave del auto de mi mamá y la copia de la llave del traba volantes. Desde entonces, hemos tomado medidas de seguridad de forma casi obsesiva, tanto para proteger el auto, como para proteger las pocas cosas que hemos podido recuperar entre tanto. Cuando pensaba en la cantidad de medidas que estábamos tomando, en algún momento me pregunté si no serían demasiadas. Pero después de lo que pasó ésta madrugada, aprendí que no son solo necesarias e importantes, sino que imprescindibles. De hecho, fueron éstas medidas de seguridad al borde de la persecución y obsesión las que nos salvaron de perder el auto.

Anoche nos acostamos tarde, tipo 2 de la madrugada. Hoy despertamos, y el auto estaba abierto y el manubrio maltratado. Los ladrones habían intentado sacar los traba volantes, pero como los habíamos cambiado, fracasaron. Sin embargo, como si se estuvieran riendo de nosotras, e indicándonos que no se han olvidado de nosotros: ahí la dejaron, la copia de la llave del antiguo traba volantes.

El símbolo de la llave es lo que más me conmociona. Por suerte el auto está bien, como tenían las llaves no lo forzaron demasiado, y aunque maltratado, el manubrio todavía sirve para manejar. Sin embargo, lo que más me impacta es que los MISMOS hijos de puta que entraron a mi casa, la violaron, y se robaron todas mis malditas cosas, volvieron. No fue suficiente para ellos con robarse todo lo que teníamos, todavía venían por más. Y sin reparo alguno volvieron a entrar a nuestra propiedad, nuestro patio, e intentaron robarse nuestro auto mientras nosotras dormíamos plácidamente, sin enterarnos de nada.

La peor parte es que todavía podrían volver, otra vez, a intentar arrebatarnos lo poco que nos queda, porque todavía tienen las llaves del auto.

La sola idea me revuelve las tripas.

Sospechamos de unos vecinos. Desde que llegaron, a cada una de las casas de mi barrio han entrado a robar, aunque la nuestra ha sido la más perjudicada. Anoche tuvieron fiesta, todavía tienen los globos colgados en el portón, y con mi mamá sospechamos que en medio de la borrachera, se les ocurrió venir a entretenerse. Aparte del auto, aparentemente también intentaron forzar la puerta de la casa, aunque al parecer con menos ahínco.  

Además del sentimiento de invasión, la parte más terrible diría que es el sentirse completamente desprotegida, especialmente por la ley de tu país. Por un instante sopesamos poner cámaras, pero después pensamos ¿de qué sirve? Total, en el mejor de los casos lograríamos meter preso a uno, pero después todos sus amiguitos vendrían a cobrar represalias quién sabe de qué formas.

¿Qué hacer? No se puede hacer casi nada. Y tengo miedo, porque nada indica que las cosas no se puedan poner peor todavía. Todavía tienen las llaves del auto, todavía pueden querer volver por más. Y a veces temo que entrar a nuestra casa se haya transformado en una entretención para estas personas. Si les entretiene disparar por el pasaje en Navidad, nada indica que no les entretenga entrar a casas ajenas a perturbar existencias. Ya no solo me preocupa que vuelvan a entrar a robar a la casa a pesar de todas las medidas de seguridad que hemos tomado, ya no solo me preocupa que se roben el auto, sino que me preocupa que entren a mi casa mientras yo o mi mamá estemos acá. Que le hagan daño a mis gatos, que nos hagan daño a nosotras.

El tema de las llaves me pareció digno de una película de terror, porque significa que nos recuerdan. Recuerdan el botín que se llevaron de acá, nos tienen en mente, sopesando el momento para volver por el auto. Y como hoy no les funcionó, se rieron de nosotras, nos restregaron por la cara lo victoriosos que huyeron la vez pasada y nos recordaron que todavía tienen poder sobre nosotras.

El verme a mí y a mi familia envuelta en una situación semejante, no puede menos que repletarme de terror, odio, impotencia y desesperanza.

Me encantaría decir “espero no volver nunca más con un post de este tipo”, pero ya no sé si lo espero realmente. A veces pienso que quizá espero más bien lo contrario, que ya estoy preparándome para que esto vuelva a pasar, para que vuelvan por el auto, y quién sabe con qué otra intención más. Ya no sé qué pensar. Solo sé que tengo miedo, por la integridad física de mis seres queridos, mis gatos, y los bienes que mi familia ha adquirido con esfuerzo.

El peor sentimiento de todos es tener miedo en tu propia casa. Ojalá las autoridades se preocuparan. Pero pedirle a las autoridades que se preocupen por algo es como pedirle a los elefantes que vuelen.

Cuídense mucho todos, aprecien el cobijo de sus hogares mientras sientan que los cobija, y escondan sus bienes más preciados de poder hacerlo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Literatura de terror + anunciando la nueva cabecera creada por el mejor artista de los tiempos.

Hoy vengo a contarles muchas cosas, pero en primer lugar, hay algo muy importante que debo contarles:

Como habrán notado algunos, mi blog tiene nueva cabecera. Y me enorgullece profundísimamente, me llena de amor, emoción e hiperventilación, contarles que el autor de semejante obra es nada más ni nada menos que mi papá

Hace algún tiempo le había pedido si me podía dibujar una máquina de escribir para la cabecera de mi blog. Le describí vagamente lo que más o menos quería y hace algunos días me entregó la maravillosa obra que actualmente pueden ver contemplar en la cabecera. Mi primera impresión fue que casi me morí, porque superó abrumadoramente cualquier expectativa que tenía. Siempre supe que mi papá era un gran artista, pero esta obra reafirmó mi fanatismo: mi papá es el mejor artista y el mejor papá del mundo, gracias papá

Ahora, después de aquella emocionante noticia, a lo que venía.


Hoy, más que a criticar, vengo a sugerir literatura. Y más precisamente, como lo dice el título: literatura de terror.

viernes, 21 de febrero de 2014

Crítica de "Cumbres Borrascosas" (Wuthering Heights) por Emily Brontë.

Personalmente, un libro me parece considerable desde el momento en que suscita emociones intensas y disfrutables al interior del alma del lector. Si evaluáramos la calidad de los libros, basándonos en la intensidad de estas emociones, tan solo por ello, Wuthering Heights (Cumbres Borrascosas) calzaría inmediatamente como la obra maestra que mundialmente es considerada.


domingo, 16 de febrero de 2014

Reporte de mejoría + actualización literaria + “proyecto literario”.


Acabo de volver de dos maravillosas semanas de vacaciones.

Como es posible notar a través de mis últimos posts (he decidido comenzar a abrirme más acá, a sentirme con la libertad de no solo escribir críticas, sino también a plasmar mis reflexiones aleatorias y sentimientos) hasta hace poco no me sentía muy bien. Entre el robo de todas mis cosas y reflexiones desesperanzadoras varias, francamente hace mucho tiempo que no me sentía tan deprimida y con ganas de llorar tan frecuentes.

Sin embargo, justo a tiempo salieron estas vacaciones. Y pasé dos maravillosas semanas en la playa con mi pololo, en las que pude distraerme, llenarme los pulmones de aire puro, el alma de amor, el estómago de comida deliciosa, leer mucho, chapotear mucho en el mar y hacer hoyitos en la arena cerca del agua para crear mini represas y ríos, como cuando era niña (seguiré haciendo esto en lugar de tomar sol hasta que sea una anciana).

Como no tengo mi teléfono y allá no hay internet, me desconecté totalmente, lo que lejos de ser desesperante, resultó particularmente refrescante y agradable. Aprovecho de disculparme por tardar tanto en contestar los bonitos comentarios que han estado dejándome.

Temía regresar a Santiago. Si bien lo había pasado genial, la capital me traía los recuerdos de la depresión, los malos ratos y la realidad, y en el camino de regreso venía muy nerviosa. Sin embargo, la capital decidió darnos una agradable bienvenida con una inusual y deliciosa lluviecita, y me sorprendieron con la noticia de que pronto podré volver a tener mi celular.  

Siento que las cosas mejoran otra vez, estoy contenta nuevamente, pero no quisiera bajar la guardia. Todavía recuerdo y todavía me apeno, pero siento que el universo esta otra vez sorprendiéndome con oportunidades inesperadas. Como lo han sido además las clases particulares de Inglés que estoy haciendo, y una traducción prometedora.

No quisiera aburrirlos con posts infinitos. Siento que últimamente me extiendo demasiado, no porciono bien mis escritos, hablo de demasiadas cosas en uno solo y termino con un mamotreto que da mucha lata leer ¿les gustarían escritos más breves? ¿o les gustan igual aunque sean largo?

Tengo muchas cosas en mi mente, por lo que intentaré expresarlas con síntesis y emoción:

viernes, 31 de enero de 2014

Flujo de conciencia: robo, seguridad, educación, diálogo y el grano de arena de los profesores.


Que entraran a mi casa, mi hogar, y se robaran todas las cosas de valor que junto a mi familia hemos conseguido con mucho, muchísimo esfuerzo, ha sido una de las peores cosas que me han pasado en la vida. Sin embargo, a pesar del llanto, a pesar del dolor por mi familia, por mi mamá, por mí misma y mis objetos perdidos, por algún motivo, aunque vi todas mis cosas revueltas, toqueteadas y violentadas, el hecho de no haber podido darle un rostro a los ladrones, me permitió, de cierta forma, poder ordenar mis cosas, llorar, replantear mi trabajo futuro, y seguir adelante.

Sin embargo, desde que un sujeto me quitó el teléfono de las manos, he podido darle un rostro a los ladrones. A todos los ladrones del mundo. Ni siquiera recuerdo bien sus rasgos, pero tengo una imagen general de su persona,  y todavía puedo percibir su sensación de victoria cuando miró hacia atrás mientras corría con mi teléfono, su decisión, su planificación cuando amenazó a otro de los pasajeros con una botella en caso de que me alertara.

Hoy, de pronto, en un momento completamente aleatorio, me puse a pensar en lo que habrán visto mis gatos, en lo que habrían visto mis libros si hubiesen podido ver, en lo que habrían visto las paredes, en lo que habrían visto nuestros muebles, los bienes que nos quedan. El estómago se me revuelve, porque todos tienen el mismo rostro difuso del tipo que me robó el celular, todos tienen esa aura sombría, y la sensación de victoria cuando entraron a mi casa y descubrieron el botín que tenían a su disposición, después de sacar de cuajo la reja del baño.

Sé que no es bueno que piense en estas cosas. Sé que en el fondo es una forma de torturarme sola y que tengo que dejar de hacerlo, pero es difícil.

Hoy estuve leyendo en internet sobre cómo impedir que tu teléfono sea robado, lecturas torpes, de puro aburrida, deprimida. Y descubrí leyendo artículos gringos que en otros países, por ejemplo Estados Unidos, las aplicaciones de seguridad realmente tienen un uso en tu teléfono. Porque si logras localizar tu teléfono en algún lugar, y le dices a un policía, él te acompañará, protegerá y eventualmente ayudará a recuperar tu teléfono de las manos del ladrón. Por supuesto que los policías en EEUU, como en todas partes, tienen también mucho de corruptos, eventualmente mucho de malas personas, pero al menos pude sentir, a través de esos artículos y las sugerencias que hacían algunas personas a sus compatriotas, que los Norteamericanos podían sentirse aunque fuera ligeramente respaldados por sus leyes y su policía. Puede que el ladrón de teléfonos no termine en la cárcel, pero como un civil corriente puedes tener la esperanza de un diminuto acto de justicia, con un poco más de resguardo que ir solo. No soy estadounidense, jamás he siquiera pisado la embajada de Estados Unidos, y todo lo que siento y capturo lo hago a través de textos. Sin embargo, sentí que ellos tenían aunque fuera un poco de algo que nosotros no tenemos nada: confianza en la justicia.

Chile es un país bastante más seguro que otros de Latinoamérica. Tendremos que temer de lanzazos y robos, pero podemos estar relativamente tranquilos de que no nos secuestrarán, ni asesinarán en la mitad de la calle, como sí ocurre en otros países cercanos. Sin embargo, aunque en este aspecto de Latinoamérica destaquemos, no podemos conformarnos con esa mediocridad.

Chile es un país con recursos, tecnología, buenas relaciones internacionales. O al menos aquella es mi impresión de persona corriente no-política. Tenemos moles (“malls”), Forever21, H&M, autos de todos los modelos, mechas californianas, un “distrito de lujo”, una amplia variedad de territorio, climas, observatorios, universidades. Superficialmente parecemos un país “en vías de desarrollo”. Pero escarbamos un poquito y no tenemos nada de lo realmente trascendental para el desarrollo de una sociedad.

No tenemos educación, ni salud, ni seguridad.

Cada vez que el gobierno abre la boca, sea del sector político que sea, no aporta en casi nada. Me parece inconcebible que un grupo de personas que están para representar, proteger y defender causas justas, crean genuinamente estar del lado de la gente de Chile preocupándose de imbecilidades como la religión o el ruido de las micros cerca de sus casas, en lugar de los ladrones que le quitan todo a una familia de esfuerzo; en lugar de preocuparse de la educación del país, que es un fiasco siempre, en todas partes, sin importar si pagas mucho o no pagas nada por ella; sin preocuparse por personas que terminan muriendo en vida, sofocadas por las deudas de los tratamientos médicos, o esperando a que los atiendan en una sala de espera.

Las personas que gobiernan en nuestro país son una burla, en primer lugar porque no conocen el país ni a la gente que pretenden representar.  No conocen los verdaderos problemas, ni les importan. Cada uno está demasiado encasillado en sus propios contextos. Todos, sin importar del sector social o político que sean. No son capaces de ver más allá de sus preferencias políticas, no son capaces de ver más allá de sus preferencias religiosas, no son capaces de ver más allá de la reja de su casa. Y sin educación las personas no tienen cómo defenderse de estos aspectos inconcebibles. Sin educación no existe la alerta, no existe el darse cuenta, no existe el “robar es malo”, ni siquiera la oportunidad de aplicar ese dicho cliché porque muchas veces no quedan más opciones que robar (aunque me cueste admitirlo con el dolor de que me lo robaran TODAS MIS COSAS).

Sin educación no existe nada. Nada. Nada.

Actualmente todos hablamos de educación porque es el tema que esta más en boga. Está tan en boga atacar a los políticos con la educación que ahora todos queremos educación, y estamos seguros de que el lucro es el más malo de los demonios del infierno y que todo mejorará con educación gratis. Yo no soy experta, soy tan solo una estudiante de pedagogía con una opinión, puedo estar equivocada. Pero mi opinión es que este problema es más complicado que la chucha, y que si hay algo que se requiere para solucionarlo es un diálogo sin color político ni agresividad entre las personas que queremos hacer algo, por mínimo que sea. Me parece que el movimiento estudiantil es admirable, sólo exceptuando cuando aparecen colores políticos en su interior. No sé si educación gratuita es el mejor primer paso (ojo que “no sé” significa literalmente no sé, porque es clásico que las personas leen lo que quieren leer y te insultan por algo que no dijiste), sin embargo, apoyo y admiro a las personas que están continuamente luchando y haciendo ruido para recordarle al gobierno que algo está mal, muy mal, y que tienen que comenzar a sopesar los verdaderos problemas de Chile en lugar de perder el tiempo haciendo leyes para no poder gritar nunca más “paco culiao”.

Lo que acabo de escribir no tiene ninguna estructura específica. Comenzó como un desahogo de la desesperanza que siento al no poder hacer nada cuando todas mis pertenencias son violentadas y terminó como un manifiesto de mi disconformidad como ciudadana de Chile, sin embargo, hay una última cosa que me gustaría decir antes de terminar: sugerir un diminuto pero significativo método en el que podemos mejorar las cosas.

Las personas que vamos a ser futuros profesores tenemos una responsabilidad gigantesca, y también una oportunidad gigantesca. Está en nuestras manos si queremos formar futuros miembros de la sociedad violentos e ignorantes, o esforzados, con una visión global de las cosas, y tolerantes. Si tan solo los que vamos a ser futuros profesores hiciéramos bien nuestro trabajo, apostaría todo el dinero del mundo a que las cosas mejorarían. Algunos dirán “sería muy fácil si tan solo todos los profesores racionalizaran que tienen esa responsabilidad, pero la mala formación – resultado de la mala educación nacional - que reciben muchos de ellos para ejercer como profesores no se los indica” sin embargo, si bien no puedo decirle esto a todos los profesores de Chile, decidí escribirlo, para que al eventual futuro profesor que lea esto sí se lo hayan dicho.

Yo no soy la persona con más vocación para educar de la existencia. Ni si quiera sé si me dedique a ser profesora. Sin embargo, tengo conciencia de la responsabilidad que estará en mis manos si llego a ejercer, y puedo decir, como un compromiso personal, que el día que me de cuenta que no disfruto ser profesora y que estoy predisponiendo negativamente a mis estudiantes para su futuro como miembros de la sociedad, me retiraré y me dedicaré a otra cosa. Este mensaje no va solo para futuros profesores. También va para administradores de colegios, dueños de colegios, directores de colegios, inspectores, todas las personas que vayan a ser parte en la educación de un ser humano: tienen un responsabilidad gigante. Y si no hacen bien su trabajo (el cual va más allá de contenidos, está en la formación de las personas), sepan que al final de sus vidas, la sociedad de mierda que existirá habrá sido en parte su culpa.

Ya no digo más tonteras, suficiente flujo de conciencia por hoy. Si alguien no está de acuerdo con lo que escribí, lo invito a dejar su visión en los comentarios y dialogar, con tranquilidad. Soy un ser humano imperfecto, puedo emitir juicios erróneos y apresurados sin quererlo, pero no tengo ningún problema en aceptar que la visión de otra persona puede ser más certera y apropiada que la mía. Dialogar es algo precioso que podemos hacer, porque podemos alimentar nuestras opiniones con distintos puntos de vista en la búsqueda de esa preciada e inalcanzable verdad. No lo arruinemos. 

miércoles, 29 de enero de 2014

Nueva caída.

Hasta ayer a las 9 de la noche las cosas iban mejorando satisfactoriamente. El nerviosismo y el dolor por el robo en mi casa parecía cada vez más lejano, y las energías por trabajar por recuperar mis cosas estaban más altas que nunca. Empecé a hacer clases particulares de Inglés. Ayer a las 8.30 de la noche terminé la primera clase de mi vida, la primera vez en que le enseñaba algo a alguien, y estaba muy contenta porque más encima había sido una clase satisfactoria. Me habían pagado, me sentía como una buena profesora. Regresaba a mi casa feliz.

Sin embargo, media hora después, en el minúsculo tramo de 15 minutos en micro entre mi casa y la casa en la que hago clases particulares, todo se volvió a desmoronar un poco. Iba escuchando música contenta con mi teléfono, pequé de confiada, estúpida, sentí que nada podía pasarme en ese recorrido que llevo haciendo muchos años de mi vida; cuando de pronto las puertas de la micro se abren, un tipo me saca el teléfono de las manos y se baja corriendo.

jueves, 16 de enero de 2014

Fotos del viaje al Norte.

Como ya mencioné en algunas de mis entradas anteriores, el 5 de enero regresé de un viaje maravilloso al norte de Chile. Después de que todo mi equipo fotográfico fuera robado, llevé la única y preciada cámara que actualmente poseo: la maravillosa cámara análoga que me regaló la mamá de mi pololo. Apenas volví a Santiago las mandé a revelar, y hace algunos días las escaneé y subí a mi flickr. Hoy vengo a compartirlas con ustedes en mi blog.


viernes, 10 de enero de 2014

Crítica del libro: “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” de Haruki Murakami.


Antes de que se me sigan acumulando más críticas pendientes, hoy vengo a dejarles mi crítica del libro con el que cerré el 2013: Crónica Del Pájaro Que Da Cuerda Al Mundo por el gran escritor japonés, Haruki Murakami.

miércoles, 8 de enero de 2014

Introducción de año nuevo: Inicio y fin de un Ciclo + CRÍTICA DE NEVER LET ME GO (finalmente)


Después de un periodo entre horroroso y poderosamente emocional, gracias a la ayuda de muchas bellas personas, podría decir que finalmente me encuentro de regreso en lo mío. El domingo pasado volví de 10 días hermosos en el norte de Chile, los cuales me sirvieron para relajarme, disfrutar mucho, pensar, reflexionar, refrescarme tanto física como mentalmente, y leer. Durante mi estadía en el norte reencaucé mis proyectos, me terminé dos libros, visité a mi mejor amiga en su ciudad natal, y actualmente me siento repleta de energía y entusiasmo para seguir leyendo, escribiendo, construyendo, opinando y dejando atrás todo lo malo, especialmente considerando la oportunidad de iniciar con fuerza un nuevo ciclo (año). Tomé además muchas fotos análogas que mañana iré a recoger al centro de revelado, por lo que espero poder compartirlas con ustedes pronto. Y tengo además mucho que opinar sobre asuntos literarios.

Antes de dejarme de rodeos cursis e ir al grano, quisiera desearles a todos un muy feliz año nuevo. No soy una persona demasiado supersticiosa y creo que absolutamente cada momento es propicio para dar un nuevo inicio, sin embargo, siendo realistas, por algún motivo (social, quizá) Año Nuevo nos hace sentir esa oportunidad con más fuerza, por lo que los invito a aprovechar esa oportunidad e iniciar este nuevo ciclo con un espíritu positivo.

Terminando esta cursi introducción de inicio y fin de un ciclo, hoy les traigo sin más rodeos la tan pendiente crítica del libro Never Let Me Go.