jueves, 11 de julio de 2013

Comentario literario: "Lolita" de Vladimir Nabokov.

Anoche me terminé "Lolita" de Vladimir Nabokov y antes de proseguir con mi siguiente libro a leer (el cual todavía no decido, hay tanto pero tanto que leer) pensé que sería mejor hacer una crítica, o al menos una observación, un pequeño comentario de qué me pareció el libro.  

Me gustaría comenzar diciendo que es un buen libro, y que sí, sin duda vale la pena que lo lean. No llevaba ni 20 páginas y ya me había hecho una hermosa primera impresión de la narrativa de Nabokov. Casi me dio un ataque cuando me enteré que el libro había sido escrito en Inglés y yo lo estaba leyendo en español pensando que el original estaba en Ruso, sin embargo, doy fe de que la traducción que al menos yo leí era muy buena (la comparé con el original en Inglés) y, por ende, lo que se lee en la traducción al español no es la habilidad del traductor (cosa que temo con frecuencia en todos los libros traducidos) sino puramente de Nabokov. Su prosa es fascinante, limpia, bella, directa, con la cuota precisa de breves metáforas y analogías que no hacen más que embellecer la lectura, y no desvían ni confunden la atención (me incomoda la literatura pretenciosa, de dramática simbología por las ramas).

Respecto a la trama, también es interesantísima, especialmente para quienes disfrutamos de lo bizarro, lo demente, lo psicopático y lo enfermizo, más aún cuando está planteado de una forma paradójicamente hermosa. Para quienes no conocen muy bien la trama de Lolita, es la historia de un cuarentón perturbado, que se enamora (u obsesiona, o ambos, depende de la perspectiva) de una niña (no alcanza para ser llamada "jovencita") de 12 años.


Advertencia, en adelante:
- Spoilers
- Alusión a la película de Lolita
- Alusión a qué tanto hay de cierto en que Nabokov se parece al narrador de Lolita

Al principio conocemos a Humbert Humbert, un hombre de personalidad sofisticada, culto, atractivo, de un comportamiento aparentemente irreprochable. Y que además tiene un nombre interesante, de diversos significados y con el cual Nabokov se da el gusto de jugar libremente. Al principio, a pesar de su aparente comportamiento correcto y europeo (termino con el cual se describe numerosas veces el comportamiento de Humbert), podemos notar que lejos de los bellos eufemismos que utiliza Nabokov para describirlo, es un pedófilo inocuo. ¿Pedófilo inocuo? se preguntará usted. Parece un término contradictorio y poco veraz, sin embargo, si lee el libro podrá darse cuenta que al principio, Humbert parece ser efectivamente esto. Un hombre ligeramente (¿ligeramente?) perturbado, que gusta gozar de niñitas, sin embargo, preocupado de que su comportamiento no genere consecuencias en las niñas fruto de su placer. Es decir, observándolas, mediante caricias que ellas no están conscientes de estar dando, mientras están dormidas, o sencillamente mientras ellas no se dan por aludidas de nada de lo enfermizo que ocurre a su alrededor. Grotesco, pero inocuo si lo mira desde una perspectiva literal. Sin embargo, es después del primer tercio del libro que se revela la verdadera identidad de Humbert, la cual nos permite descubrir por nosotros mismos la verdad de que ningún pedófilo es inocuo. Expresiones como "mi princesa", "mi amor", "mi pequeña nínfula", "mi amada", después del primer tercio del libro pasan a ser "mi pequeña cautiva", "mi niña-esclava", "mi putilla".  Es cierto que Lolita inicia la seguidilla de eventos que terminarán en catástrofe, pero si lee el libro, podrá darse cuenta que Lolita actúa permanentemente bajo una lógica infantil de la cual Humbert, adulto, abusa de la misma forma en la que abusan los violadores y los psicópatas. ¿Era Lolita sexualmente precoz? quizá sí, pero el hecho de ser sexualmente precoz o activa no la volvía menos niña. ¿Es Humbert un abusador, un violador, una criatura repugnante y de comportamiento reprochable? Sin duda, sí.   

Ahora vienen la pregunta debatible ¿Estaba Humbert enamorado? en mi opinión, no lo estaba. Estaba obsesionado, estaba loco y sentía un enorme cariño por Lolita, pero no estaba enamorado. Tal y como muchos de nosotros podemos sentir cariño por un objeto, una antigua muñeca, una radio, una prenda de vestir, Humbert sentía cariño por el objeto sexual que hizo de Lolita. Cariño que vemos manifestado cuando no la mata, cuando tampoco mata a su marido, cuando le regala una ridícula cantidad de dinero. Sin embargo, y a pesar de lo subjetivo que considero el concepto "amor", me atrevería a decir que Humbert no estaba enamorado y jamás podría sentir amor por nada ni nadie. Humbert tenía el alma podrida. El alma de un poeta, un alma interesante, atractiva, pero podrida, muerta.

¿Qué más puedo decir del libro? Aludir brevemente a la película. La verdad verdad es que todavía no he visto ninguna de las películas que se han hecho basadas en el libro. Quiero ver la de Kubrick por el solo hecho de ser dirigida por Kubrick (tengo bastantes expectativas, espero que no me decepcione). Sin embargo, según he averiguado con personas que sí vieron las películas, ambas son mucho más suaves que el libro. Según entiendo, en ambas películas se podría llamar a Lolita "una joven coqueta y seductora", de entre 14 y 16 años. Sin embargo, en el libro, nones, Lolita es una niña, y no tiene nada de seductora ni de coqueta. La Lolita del libro sencillamente es. Es extrovertida, grosera, atrevida, juguetona (incluso sexualmente, como dije previamente) pero no es coqueta. Su lógica es la de una niña en cuya mente no caben los conceptos ni de seducción ni de coquetería. No al menos hasta que ya está todo hecho entre ella y Humbert.

¡Ah sí! un tema de debate. Muchos dicen que Lolita está tan bien narrado, con detalles tan maravillosos e impensados, que se sospecha que Nabokov mismo habría sido un hombre que disfrutaba contemplando pequeñas nínfulas. Lo que es yo, después de leer este libro, me sumo al grupo de personas que opinan de esta forma. No digo de ninguna manera que Nabokov fuese un pedófilo y violase y raptase y arruinase vidas de niñitas, sin embargo, sospecho que fue una especie de Humbert reprimido durante toda su vida. Puede que no estuviese obsesionado por las niñas, pero sí que provocaran cosas tradicionalmente consideradas incorrectas en él. El libro efectivamente posee detalles demasiado específicos, demasiado particulares, como para que alguien, siquiera de la genialidad de Nabokov, pudiese haberlos sacado de una mente pura. Es por lo mismo que, creo, para las personas que gustan de estudiar las mentes de personas perturbadas, podría resultar interesante leer este libro. Y para las que no, también.

Sin duda recomiendo este libro. Un clásico, espectacularmente narrado, con una trama interesante aunque brutal. Sirve para reafirmar valores y despertar el pensamiento crítico. Léalo

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