sábado, 30 de marzo de 2013

"Missing Kissinger" por Etgar Keret.


Hace varios meses leí un artículo en el Artes y Letras de El Mercurio, en el que se referían a la obra de Etgar Keret, el más reciente escritor estrella de Israel. En el artículo lo calificaban de muy bueno, totalmente recomendable, irreverente, interesante, seductor y - lo que llamó más mi atención - un escritor que contaba con Cortázar dentro los escritores que a su vez lo inspiraban. En cuanto leí la mención a mi escritor Latinoamericano favorito, mis pupilas se detuvieron encantadas y supe que tenía que probar la literatura de éste escritor con el nombre más original que jamás he leído.

El libro resultó bueno.  Muy bueno. Y lo que me sedujo desde un principio, la influencia Cortazariana, fue patente desde el primero de los cuarenta y seis cuentos breves que contiene Missing Kissinger (que saca lleva el título de uno de los cuentos que contiene).

Para ser una persona que actualmente sufre de mucha falta de tiempo, pude leerlo con bastante velocidad. El formato de cuentos breves y entretenidos lo hace absorbible en muy poco tiempo, y me pareció que las metáforas, el surrealismo y el contenido inferible del libro era bastante amigable, lo que también lo vuelve una obra no muy compleja de digerir.

Si bien algunos cuentos eran poco fabulosos y completamente olvidables al cambio de página, muchos resultaban tan fascinantes, tan tristes y otros tan hilarantes que resultaba imposible no recordarlos al día siguiente, y que éste sentimiento fuese la motivación para seguir tomando el libro cada día hasta terminarlo. Dos de mis cuentos favoritos (y dos de los más tristes) fueron "The sad story of the Anteater family" y "The Monkey's Uncle", por si a alguien le interesa hacerse una breve introducción a Etgar Keret con la ayuda de Google.

Si tuviese que hacerle una amigable crítica a Keret (amigable porque se instaló en mi corazón como un escritor al que le guardaré cariño), diría que todavía tiene que trabajar en la irreverencia que muchos críticos le celebran (comparada con la de Palahniuk, la irreverencia de Keret es la de un niño de pecho), y en el pulido de sus cuentos en general. Si bien la mayoría eran muy buenos, diría que a una importante cantidad les faltaba algo desarrollo, y a otros cuantos el trascendental factor de lo inesperado que vuelve un cuento, por lo general, un buen cuento.

Para finalizar, quisiera destacar lo interesante que fue leer un libro de un autor Israelí.
Si bien Chile es un país con una no despreciable cantidad de Judíos en él, he tenido muy pocas oportunidades de conocer a alguno, y ninguna de aprender la cultura de Israel. Sé que más allá de lo religioso, no es una cultura muy distinta a la típica occidental, sin embargo, fue interesante sumergirme un poquito en la cotidianidad de personajes Israelíes. No es que ahora sea una experta en cultura Israelí, pero soy sin duda menos ignorante en ella.

¿Debería usted leer este libro? Sin duda. No le costará mucho tiempo, ni mucho esfuerzo para disfrutarlo. Puede que no se transforme en su libro favorito, pero sin duda no se arrepentirá de haberlo leído. Y puede que incluso quede con entusiasmo de leer más libros de este gran escritor que, estoy segura, pronto nos llegará con una obra que genuinamente nos dejará con la boca abierta.