sábado, 10 de noviembre de 2012

The Virgin Suicides por Jeffrey Eugenides.


Acabo de terminarme The Virgin Suicides. Y es en estos momentos cuando me entra la inseguridad de haber comprendido realmente como debía comprender, un libro que leí en una lengua que no es la mía.
Es aquí cuando repentinamente me vuelvo insegura de mi Inglés, cuando me pregunto: Si vuelvo a leer este libro en un par de años más, cuando mi nivel de Inglés sea superior ¿leeré el mismo libro?

Más allá de las inseguridades, y la sensación de que existió un 10% del libro que no pude captar con mi Inglés todavía en desarrollo, el libro me gustó mucho.
Más que la historia, más que la trama, más que lo que se narraba me gustó la forma.
Además de ser el primer libro que leo en primera persona plural (nosotros), hace tiempo que no leía un libro tan rico en detalles descriptivos.
Detalles descriptivos tanto físicos, psicológicos como contextuales y culturales.
Hace tiempo que no leía un libro tan rico en adjetivos. En adverbios. En esos detalles que los escritores apresurados olvidan plasmar.
Era justo el libro que necesitaba leer.

The Virgin Suicides es el relato de la destrucción de una era, analogizada en la destrucción de un vecindario, analogizado a su vez en la destrucción de una familia, descrita por las fervientes observaciones y recopilaciones de evidencia de un grupo de muchachos entre enamorados y obsesionados por el misterio que emanaban las hermanas Lisbon aún antes de sus suicidios.   

Es interesante, y gracioso de cierta forma (al plasmar Eugenides tan bien los afanes de vana inteligencia en las personas), como ninguna de las teorías que intentan explicar los suicidios dan en el clavo más sencillo y predecible, en mi opinión.
Cómo ninguna de las especulaciones satisface al grupo de muchachos narradores que parecen esperar la respuesta que sólo el lector podría darles. 

Siento que éste es un libro que puede dar un mucho.
No suelo leer críticas de los libros que leo porque no me gusta condicionar mi opinión por la de alguien más. Cuando escribo una reseña me gusta que las impresiones sean sólo mías.
Sin embargo, ahora que lo he hecho, me gustaría investigar un poquito más del libro. Investigar del autor, de la visión de otras personas, en la búsqueda de nuevos revelaciones.
Se podría decir que en parte me siento como los muchachos que narran. Con mucha información, muchas sensaciones, mucha de la historia construida y clara en mi mente, sin embargo, todavía repleta de incertidumbres imposibles de enumerar. Preguntas manifiestas casi en la forma de un sentimiento.

También creo que es un libro que suena poco para todo lo que podría sonar.
Me parece que existe una película del libro, sin embargo, ni siquiera así parece hacer mucho ruido. No es un libro desconocido, me atrevería a decir que es hasta famoso. No obstante poco famoso para lo que, creo, merece serlo.

¿Si sugiero su lectura? Definitivamente.

Es un libro bonito y cautivador. Es suave, casi como si nos lo narrasen con una voz color crema en una tarde de primavera, pero de ninguna manera ligero. Tampoco es denso, ni pesado. Pero de ninguna manera lo clasificaría dentro de "literatura ligera". Tampoco lo clasificaría dentro "literatura femenina" o "libros para mujer", pero requiere un mínimo de sensibilidad para genuinamente apreciarlo.
Agarra al primer instante y se vuelve difícil soltarlo.
Es también una especie de apología a la nostalgia de la pubertad y la adolescencia, pero que nos deja con una sensación agradable sin importar cuán tormentosa o desagradable pudiese haber sido este periodo para nosotros. Además de una apología, podríamos decir que es también una especie de reconciliación con la estupidez de la inmadurez. 

Las últimas páginas, especialmente la penúltima, me dejaron confusa.
Después de 247 páginas de una narración que parece empática, comprensiva, dulce aunque imparcial, pareciera que por un instante los narradores se enojaran y dejaran entrever una pizca de resentimiento, soltando frases que parecen impropias de ellos.
Quizá efectivamente es ello, una especie de exabrupto de frustración, breve, comprensible y quizá el único instante en el que los narradores parecen dar su propio juicio de los hechos. O quizá todavía me falta digerir el libro, averiguar más para comprender del todo ese minúsculo exabrupto.

Si alguno de ustedes lee el libro, sería interesante oír su opinión de la penúltima página.