martes, 24 de julio de 2012

sábado, 21 de julio de 2012

Mi abuelito y Truman Capote.


Anteayer me junté con mi abuelito. Lo veo poco porque vive lejos, pero cada vez que nos juntamos se disfruta abundantemente.
Luce como el clásico estereotipo de abuelito: cabello blanco, gafas grandes y redondas, ligeramente rechoncho y chaleco a rombos. Además es científico, lo que potencia su aspecto de serio y sabio.
Ayer nos tomamos un par de cafés, nos comimos un sándwich, caminamos y conversamos desde ciencia a literatura. Fue cuando le contaba entusiasmadamente sobre mi pasión por Chuck Palahniuk que mi abuelito mencionó a Truman Capote. Mi discurso se detuvo, me sonaba, y aunque me avergonzaba un poco admitirlo, lo cierto es que jamás había leído algo suyo en mi vida. Inquirí y mi abuelito me fue contando: durante su estadía en Polonia había leído uno de sus libros; no podía recordar cuál pero decía, agudizando particularmente su voz en los siguientes adjetivos, que su forma de escribir (y describir) era sencillamente magniiifica, geniiial .
Notando mi interés por los asuntos sangrientos en mis últimas selecciones literarias, me contó que una de sus obras más destacables trataba sobre unos cabros que asesinaban a toda una familia para hacerse los choros. Como él lo esperaba, de inmediato me cautivó y, notando mi vivo interés, preguntó en voz enigmática al tiempo que alzaba las cejas “¿No habrá alguna librería por aquí? Podríamos ir a ver si tienen algo de Capote”.

Fue así como me hice poseedora de “A sangre fría” (título original: “In Cold Blood”). Mi abuelito tenía la genuina esperanza de que lo fuesen a tener en inglés, como el original, pero yo quedé igualmente contenta con la versión traducida. Eso sí, el libro que tanto lo había conmovido en Polonia, no existía. Estaba agotado, y con prácticamente nulas probabilidades de volver a estar a la venta.
Aunque le dije que no me costaba nada encargar “Other Voices, Other Rooms” (como después nos enteraríamos que se titulaba) por internet, él se afanó en prometer que lo encontraría para mí y me lo haría llegar.

Después de otro café y algo más de conversación, nos despedimos. Lo vi bajar las escaleras del metro y me apenó un poco nuestra nueva separación.
Echaría de menos la repetición de sus historias o sus clásicos “¿Estas verduras están bien desinfectadas verdad?”, pero el ligero peso del libro en mi bolso me recordó que la próxima vez que nos juntáramos ya sabría qué comentarle.



viernes, 20 de julio de 2012

Recopilación de escritos publicados hasta ahora.


Como soy obsesiva y pretendo volver éste el blog. He decidido recopilar en un solo post todos los escritos publicados (no muchos ni muy buenos, realmente, varios fueron borrados junto a sus respectivos blogs) que he tenido repartidos por varias partes hasta ahora, de forma de tenerlo todo aquí.

A continuación se encontrará tanto con escritos muy, muy antiguos, como con otros relativamente recientes. Si gusta, siéntase libre de opinar y manifestarse en los comentarios :D (también se puede comentar con facebook, éste es un blog muy tecnológico).

Inaugurando.


A lo largo de mi corta vida he poseído, escrito y me he esmerado diseñando muchos blogs personales. Sin embargo, siempre, siempre la primera entrada del blog es un parto doloroso, sangriento y terrible.

¿Por qué? Lo cierto es que cada vez que escribimos una primera entrada tenemos que asumir que probablemente pocos la leerán y nadie, nadie la comentará. Al menos hasta que tu blog se vuelva muy famoso y fans dedicados sientan curiosidad por los inicios de la plataforma, lo que es ciertamente muy improbable.
Siempre las titulo "Inaugurando" y por más que me  esfuerzo y devano los sesos en ellas, nunca, nunca me satisfacen. En la terrible búsqueda de la primera entrada he probado el comienzo literario, el comienzo frontal, el minimalista. He intentado comenzar de golpe con entradas relevantes, nada de presentaciones, pero siempre sentía que de éste modo faltaba la piedra angular del blog. La... entrada angular.  
Después de todos los comienzos fallidos, siempre intento darme aliento "oh vamos, nadie la leerá, sigue subiendo, sigue actualizando, no dejes tirado el blog por una torpe primera entrada, dijiste que éste sí que iba a ser el definitivo", pero no. Porque soy lo suficientemente obsesiva compulsiva para necesitar comenzar completamente desde cero si la primera entrada no me gusta, y por ende el blog no me gusta, y por ende nada me gusta.

Hoy estoy probando el modelo de primera entrada sincero, con la esperanza - como siempre - de que éste si vaya a ser el blog definitivo.

Dado que probablemente pocos lean lo que acabo de escribir, me pregunto si vale la pena añadir algún tipo de información relevante.
Si asumiera completamente que nadie leerá nada, tener un blog no tendría sentido. Por lo que sencillamente le echaré pa'elante .
Hoy dejaré por aquí, así como casualmente, uno de mis (mejores pero en vano) intentos de primera entrada.

Es ahora cuando, si llegó a leer hasta aquí, que le digo ¡Muchas gracias!
Para terminar, los falsos y arrogantes (siempre muy seguros de sí mismos)añadirían que poco les importa si a alguien le gusta o no lo que están próximos a leer. Sin embargo, lo cierto es que si bien escribo para mí, igualmente espero que les guste. Si no, una lástima.